La primera semana de enero siempre llega cargada de ilusión. La Navidad se sigue respirando en el ambiente, los hogares se preparan para la llegada de los Reyes Magos y los menores viven estos días con una mezcla de nervios, fantasía y expectativas. Sin embargo, esta época también nos invita a reflexionar sobre un aspecto que a menudo pasa desapercibido, la responsabilidad adulta a la hora de regalar.
En un contexto donde el consumo se dispara y la publicidad apela directamente a los deseos de los más pequeños, es fácil caer en la dinámica del “más es mejor”. Pero ¿Qué impacto tiene esto en los menores? ¿Qué mensaje transmitimos cuando los regalos se vuelven excesivos o desproporcionados?
El exceso de regalos: ¿ilusión o sobreestimulación?
Recibir muchos regalos puede parecer, a primera vista, una experiencia positiva. Pero diversos estudios señalan que el exceso puede generar efectos no deseados.
Uno de los más citados es el estudio de la Universidad de Toledo (Ohio) (2018), que concluyó que los niños juegan de forma más creativa y sostenida cuando tienen menos juguetes disponibles. Con demasiados estímulos, el juego se vuelve superficial y disperso, con menos, aumenta la concentración, la imaginación y la capacidad de exploración.
Además, investigaciones publicadas en el Journal of Consumer Research han observado que la sobreexposición a bienes materiales puede fomentar actitudes materialistas, menor tolerancia a la frustración y un bienestar emocional más bajo.
- Dificultad para valorar lo que reciben, porque la abundancia diluye el significado.
- Frustración y baja tolerancia a la espera, al acostumbrarse a la gratificación inmediata.
- Desconexión emocional, ya que el foco se desplaza del vínculo familiar al objeto material.
- Sobrecarga sensorial, especialmente en menores más pequeños, que pueden sentirse abrumados.
Regalar implica la capacidad de transmitir valores, acompañar procesos y construir recuerdos.
Regalar con conciencia, una oportunidad educativa
La época de Reyes es un momento ideal para fomentar en los menores habilidades y valores que les acompañarán toda la vida. Algunas claves para un regalo consciente son:
1. Calidad emocional por encima de cantidad
Un solo regalo significativo puede tener más impacto que cinco sin conexión. Lo importante no es el volumen, sino el sentido.
2. Regalos que fomenten autonomía y creatividad
Materiales artísticos, libros, juegos cooperativos o experiencias pueden estimular habilidades y fortalecer vínculos.
3. Involucrar a los menores en la reflexión
Hablar con ellos sobre deseos reales, necesidades y expectativas les ayuda a desarrollar pensamiento crítico y autocontrol.
4. Incluir regalos no materiales
Tiempo compartido, actividades en familia o experiencias educativas pueden convertirse en recuerdos imborrables.
5. Coordinación entre familias separadas
En procesos de separación o divorcio, la coordinación entre progenitores es esencial para evitar duplicidades, comparaciones o dinámicas de competencia afectiva.
El papel de las familias y profesionales
Desde EIM recordamos que la educación emocional también se construye en momentos como este. Los adultos somos modelos y referentes, nuestras decisiones de consumo, nuestra forma de gestionar la ilusión y nuestra capacidad para poner límites influyen directamente en el bienestar de los menores.
Regalar con conciencia no significa restar magia, sino añadir significado. Significa enseñar que la ilusión no depende del número de paquetes, sino del amor, la presencia y el acompañamiento.
En esta semana previa al Día de Reyes, te invitamos a mirar más allá del papel de regalo. A preguntarte qué mensaje quieres transmitir y qué experiencia deseas que vivan los menores que te rodean.
Porque al final, lo que recordarán no será lo que había bajo el árbol, sino cómo se sintieron acompañados en esos momentos
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