Artículo escrito por: Alicia Pérez, trabajadora social, mediadora y perito social. Coautora del Curso de Mediación Civil y Mercantil de Fundación Didáctica XXI.
La mediación se ha convertido en nuestros días en una gran apuesta desde distintos estamentos como son la Administración Pública, pero también desde otros ámbitos privados, con objeto de construir una nueva ciudadanía basada en dinámicas de resolución de conflictos distintas a otras formas más conocidas de resolver los conflictos.
La mediación es considerada como un proceso de comunicación que permite abordar situaciones conflictivas, que con la intervención de la persona mediadora (un tercero neutral e imparcial) se ayuda a las partes a lograr voluntariamente una situación positiva ante el conflicto. Ésta se construye a partir de unos principios fundamentales que siembran las bases para poder diferenciarla de otros métodos de resolución de conflictos, como es por ejemplo el sistema judicial ordinario.
Estos principios fundamentales son la voluntariedad de las partes y la imparcialidad y neutralidad de la persona mediadora. Por otro lado, cuando las partes se encuentran en una situación de estancamiento, con la ayuda de la persona mediadora, intentan buscar las distintas alternativas de forma coordinada y consensuada que les permitan optimizar unos acuerdos capaces de responder a los intereses que cada una tiene, con un sentido colaborativo entre ambas.