¿Cómo afrontar conflictos familiares?: Nuevas situaciones en la familia


 

 

A lo largo de la vida suceden situaciones que, aunque son previsibles y se espera que en algún momento vayan a ocurrir, no se está preparado para afrontar todas las consecuencias que suponen. Estas situaciones pueden ser la llegada de un nuevo miembro a la familia, la entrada en la adolescencia de los hijos, la jubilación, etc.

 

La reorganización de todo el sistema familiar es un momento de mucha tensión y reajustes por parte de todos sus miembros. Esta tarea requiere de una buena comunicación, una relación fluida y una coordinación adecuada entre todos los implicados, condiciones que no todas las familias mantienen con el paso del tiempo.

 

Este tipo de situaciones ocurren con frecuencia, por ejemplo cuando nace un hijo toda la familia tiene que cambiar sus hábitos y sus horarios porque hay una persona que necesita cuidados y atenciones continuas. Si esta labor recae sobre una sola persona, es más que probable que se sature y aparezcan conflictos con el resto de la familia.

 

Cuando estos casos acuden a mediación familiar, se trabaja sobre la organización familiar, la distribución de roles y el reparto de tareas. La familia tiene un nuevo miembro y hay que darle su sitio, dedicarle tiempo, atender sus demandas, etc. Para eso se requiere consensuar ciertos aspectos del día a día y en mediación se genera un clima propicio para alcanzar esos acuerdos que faciliten el buen funcionamiento familiar. También se acuerdan otros aspectos que puedan estar afectando a la familia, ya que en mediación se trabajan los temas que quieran solucionar los implicados, pero fundamentalmente suele darse este tipo de demandas.

 

Otro caso que surge de forma habitual es el conflicto que genera la jubilación. Es un momento muy esperado por la persona pero cuando llega se genera una sensación de vacío hasta el punto de estresar la convivencia familiar. Una persona que estaba ocupada en trabajar gran parte del día y que no coincidía con otros familiares por tener distintos horarios de repente pasa todo el tiempo en casa. En ese tiempo coincide con personas que antes no veían y se sienten como desconocidos, ven cosas que antes no veían, se encuentran con mucho tiempo libre y con pocas responsabilidades. Esta situación desestructura también toda la organización familiar.

 

Por ejemplo, recuerdo un caso en el que una señora contactó conmigo porque su marido llevaba algunos meses jubilado y solicitaba mediación. La señora decía: “No puedo más, me voy a ir de vacaciones y voy a dejarle el marido a una vecina para que lo cuide, igual que se hace con las mascotas y con las macetas. Estoy superada por la situación porque ahora está todo el día en casa y está aburrido así que no me deja hacer mis cosas. Me dice que quiere ayudar pero no sabe cómo hacerlo, ¡no puedo más lo cambio, lo alquilo o lo vendo!”.

 

En situaciones así, es importante que la persona jubilada asuma alguna responsabilidad, que tenga tareas de las que encargarse para seguir sintiéndose útil, que practique alguna de sus aficiones y ocupe ese tiempo que antes dedicaba a trabajar. Para establecer esas nuevas rutinas de convivencia tenemos el espacio idóneo en mediación.

 

Todos los miembros de la familia van a poder expresar cómo se sienten con la nueva situación, van a plantear tareas que pueden compartir con la persona jubilada, van a decidir entre todos qué actividades pueden delegar en ella, todos pueden dedicar parte de su tiempo a estar con esta persona y así restablecer relaciones casi perdidas por los horarios anteriores.

 

Otra situación muy habitual es la dependencia. Una persona que hasta el momento vivía sola y podía valerse por sí misma de repente se convierte en dependiente por dificultades de movilidad, por problemas de memoria, etc. Esa persona ya no puede estar sola y la decisión sobre su futuro implica a toda la familia, esto supondrá un esfuerzo organizativo, una inversión del tiempo de cada uno, una reestructuración económica y todo lo que ello conlleva.

 

En definitiva, a las familias se les ofrece la posibilidad de reestructurar la organización familiar para que las nuevas situaciones no les superen. Es importante saber adaptarse a estos cambios porque tarde o temprano van a aparecer y para sobrellevar mejor el cambio es fundamental hablar. En mediación se ofrece ese contexto que facilita el diálogo sobre todo aquello que pueda conllevar conflictos actuales y también para prevenir conflictos futuros.