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La Mediación como forma de transformar vidas

Cuando hablamos de mediación como forma de transformación social y personal, solemos enfocarla desde la perspectiva de las personas que participan en ese proceso, encontrando soluciones comunes y beneficiosas para ambas partes.

 

Pero, existe otro tipo de transformación, y es la de las personas que conocen la mediación y deciden dedicarse a ella.

 

Hace pocos días se publicó en La Opinión de Málaga, el testimonio de un joven marroquí que cambió su forma de ver la vida gracias a un curso de mediación descubriendo su vocación por el mundo social y la satisfacción que le supone ayudar a personas.

 

Outhman Beda: De Menor Extranjero No Acompañado (MENA) a Universitario.

 

Beda llegó a Málaga en los bajos de un autobús hace ahora 8 años. Dejó su Marruecos natal cansado de la falta de esperanzas, no solo a nivel laboral sino a nivel familiar. Varios problemas en su núcleo más cercano hicieron que Beda se animara a buscar un futuro mejor.

 

Llegó a Fuengirola escondido en los bajos de un autobús, y fue enviado a un centro de menores en Torremolinos y luego, a un centro de Internamiento en Jaén.

 

Es en este último centro donde aprendió el idioma y comenzó a estudiar Bachillerato, dándose cuenta que era capaz de buscarse un futuro laboral próspero. Realizó además un curso de Mediación y gracias a él, descubrió su vocación social y entendió que quería hacer de la ayuda al prójimo su profesión.

 

En la actualidad, ha aprobado selectividad y está a la espera de saber si lo aceptan en el Grado de Educación Social en Málaga, Granada o Jaén. Él se reafirma en su idea de trabajar con menores problemáticos o infractores, ya que puede empatizar y entender su situación, convirtiéndose, según sus propias palabras, en una figura de referencia para ellos como puede serlo un hermano mayor.

 

Sin lugar a dudas la historia de Beda es un gran ejemplo de transformación social gracias a la Mediación.