Mediadores/as Profesionales 2.0

EIM 11 / diciembre / 2020

Elaborado por D. Juan Diego Mata Chacón, Letrado del ICA Sevilla y experto docente de la especialidad de mediación en Red (ODR)

El trabajo en gestión de conflictos con personas que lo están pasando mal o que están inmersas en una situación de conflicto nos hace olvidarnos muchas veces de los profesionales que trabajan estos casos y que, indiscutiblemente, llevan a sus espaldas los casos que están viviendo y, sobre todo, sufren el desgaste mental de seguir alimentando las ganas de sus clientes por llegar a un acuerdo ¿Podemos pensar en medidas que nos permitan dinamizar nuestro trabajo y generar motivación profesional?

 

Pienso que, si amas lo que haces, contagias a los que están cerca de ti y eso se traslada a nuestros clientes por lo que debemos trabajar con esa pasión y, sobre todo, con esa alegría tan necesaria hoy en día; pienso que cada mediador cuenta con una fuerza interior que debe sacar en cada expediente, desde la transparencia y naturalidad que le permitan acercarse al cliente.

 

Los mediadores como gestores de conflictos están «fabricados» para el cambio y sí que pueden afrontarlo; esto se puede llevar tanto al campo profesional como al de los clientes. El mediador debe estar preparado para las vicisitudes propias de cada caso y, por ende, a que los casos, sean más o menos complejos, lleven velocidades distintas en su evolución. De igual forma, el cambio en el profesional debe ser innato al trabajo del mediador que debe convertirse en una especie de camaleón profesional para adaptarse a las circunstancias de cada caso.

 

Que el mediador “no tenga prisa jamás” debe estar presente en su ADN profesional porque no hay atajos al éxito teniendo cada mediador que crear un código de trabajo propio con el que se sienta cómodo. El mediador no debe tener prisa y, sobre todo, no debe pensar en el camino, debe pensar en dar el mejor paso en cada reunión, en cada proyección de estrategia y en cada una de las herramientas o técnicas a aplicar en el caso que le ocupa.

 

Para evitar esa fatiga mental, en cada caso el mediador debe hacer algo diferente y que su esfuerzo signifique algo para alguien. Debemos intentar que nuestro trabajo nos ilusione y trabajar desde la acción más innovadora posible, que nos haga sentir que las partes están motivadas para solucionar el conflicto que les ocupa.

 

Una idea final: no pretendas copiar ni modelos ni escuelas, tienes que conocerlas y estudiarlas para poder diseñar tu modelo de trabajo porque no es necesario crear un segundo plan. Ser realista se me antoja aburrido para los mediadores porque deben convertirse en profesionales que busquen la creatividad en su día a día para impulsar reacciones en las partes que están viviendo ese problema.

 

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Cada vez son más los procedimientos que combinan procesos tradicionales de la resolución y gestión de conflictos (como la mediación, el arbitraje, la facilitación de diálogo, etc…) con la tecnología en línea.

 

La especialidad de mediación en red (ODR) que ofrece la Escuela Internacional de Mediación, puede ayudarte a cubrir este ámbito y servir como complemento fundamental a otros ámbitos profesionales, permitiéndote acceder a los principales registros.

 

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