La mediación en accidentes de tráfico. ¿Por qué ser un Mediador/a Especialista en Accidentes de Tráfico?


Hoy en día la inmensa mayoría de las personas hacen uso a diario de algún medio de transporte o pasean por alguna calle, de ahí que cualquiera de nosotros podamos estar potencialmente involucrados en un accidente de tráfico, ya sea de una forma activa como causantes del accidente o de forma pasiva como víctimas.

 

Para la resolución de los conflictos que se generan como consecuencia de los accidentes de tráfico, existen procedimientos que ya empleamos y que pueden consistir tanto en reclamaciones extrajudiciales como en procesos judiciales. Sin embargo, en muchas ocasiones, no terminan de resolverse, por ser estos procedimientos los menos convenientes, o terminan con un resultado poco satisfactorio para las partes implicadas.

 

Hasta la reforma del Código Penal que entró en vigor en el año 2015, las reclamaciones de las víctimas de accidentes de tráfico se venían tramitando en su mayoría a través del llamado “juicio de faltas” y, en ese procedimiento judicial, se determinaba la posible responsabilidad civil que reclamaba la víctima derivada de las lesiones que había sufrido como consecuencia del accidente de tráfico.

 

Tras la denuncia, la víctima era citada por el juzgado para que acudiera al médico forense quien, a la vista de la documentación médica, emitía un informe en el que establecía el alcance de dichas lesiones.

 

En la mayor parte de las ocasiones, se alcanzaba un acuerdo entre la compañía de seguros del vehículo responsable del accidente y la víctima, ya que la compañía ofrecía la cantidad calculada conforme a lo que había dispuesto el médico forense en su informe y normalmente el lesionado la aceptaba.

 

Cuando no existía acuerdo entre las partes, se celebraba el llamado “juicio de faltas” y el juez dictaba una sentencia en la que recogía quien había sido el causante del accidente y en su caso, la cuantía de la indemnización que el lesionado tenia derecho a percibir, en base al mencionado informe del médico forense, en quien el Juez podía depositar toda su confianza al tratarse de una figura objetiva e imparcial.

 

Ese procedimiento, incluido el informe del forense, no tenía ningún coste para la víctima del accidente.

 

Sin embargo, la entrada del nuevo código penal, trae consigo la despenalización de las faltas, desapareciendo con ello la posibilidad de obtener desde un inicio un informe médico forense de forma “gratuita”, obligando en muchos casos a la víctima a acudir a la vía judicial mediante la interposición de una demanda, con los costes y gastos que la misma conlleva, de abogado, procurador, informe de un médico experto en valoración del daño corporal y el riesgo de la posibilidad de una condena en costas.

 

¿Por qué un Mediador/a especialista en accidentes de tráfico?

 

A la par que el legislador lleva a cabo la despenalización de las faltas, introduce la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, que trae consigo el establecimiento del procedimiento de mediación para los supuestos de disconformidad con la oferta o la respuesta motivada realizada al perjudicado por la compañía aseguradora del vehículo responsable del accidente de tráfico, abriendo así la puerta, a que víctima y aseguradora, puedan alcanzar un acuerdo extrajudicial.

 

Gracias a esta reforma, por primera vez se introduce y se regula la mediación en este ámbito, ampliándose de esta forma los campos sobre los que puede actuar un mediador.

 

Una de las cuestiones más relevantes de la Ley 35/2015, se refiere a la función y formación de los mediadores. La nueva regulación del artículo 14.3 dice que podrán ejercer esta modalidad de mediación, profesionales especializados en responsabilidad civil en el ámbito de la circulación y en el sistema de valoración previsto en esta Ley y que cuenten con la formación específica para ejercer la mediación es este ámbito.

 

El perjudicado/a será quién podrá solicitar el inicio de una mediación, en el plazo máximo de dos meses, a contar desde el momento que hubiera recibido la oferta o la respuesta motivada o los informes periciales complementarios si se hubieran pedido, evitando largos y costosos procesos judiciales, permitiendo así al perjudicado cobrar antes, y ahorrarse los costes que pudiera tener la interposición de una demanda.

 

Esto abre una puerta a los profesionales de la mediación y futuros mediadores/as que les permitirá ampliar sus posibilidades de empleo, ofrecer nuevos servicios a sus clientes o bien, especializarse e iniciar los pasos para convertirse así en un mediador 360°. Si tu también quieres especializarte en esta modalidad y convertirte en un mediador/a profesional, no dudes en solicitar info sobre nuestra especialidad en accidentes de tráfico aquí y trabaja como tal.

 

Datos de interés: 102.233 accidentes durante 2017.

Fuente:http://www.dgt.es/es/prensa/notas-de-prensa/2018/20180712-en-2017-fallecieron-1830-personas-en-accidente-de-trafico.shtml).

Volver arriba