{"id":46910,"date":"2026-07-16T12:20:54","date_gmt":"2026-07-16T10:20:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/?p=46910"},"modified":"2026-07-16T12:21:19","modified_gmt":"2026-07-16T10:21:19","slug":"educar-en-reparacion-que-hacer-despues-de-una-mala-conducta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/noticias-eim-menores\/educar-en-reparacion-que-hacer-despues-de-una-mala-conducta\/","title":{"rendered":"EDUCATING THROUGH REPAIR: WHAT TO DO AFTER MISBEHAVIOR\u00a0"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>M\u00e1s all\u00e1 del castigo y la importancia de la educaci\u00f3n: la pregunta no es solo qu\u00e9 consecuencia ponemos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando un ni\u00f1o, una ni\u00f1a o un adolescente hace algo que no debe, la reacci\u00f3n adulta suele activarse muy r\u00e1pido. Ha insultado, ha mentido, ha roto algo, ha pegado, ha desobedecido, ha faltado al respeto, ha hecho da\u00f1o a un compa\u00f1ero o ha incumplido una norma importante. En ese momento, casi de forma autom\u00e1tica, aparece una pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 castigo le ponemos?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta es comprensible. Los adultos necesitamos responder. No podemos actuar como si nada hubiera pasado. Las normas&nbsp;tienen que tener&nbsp;valor y las conductas que da\u00f1an a otros no pueden quedar sin consecuencia. Pero si la \u00fanica pregunta que nos hacemos es qu\u00e9 castigo corresponde, quiz\u00e1 nos quedamos en la parte m\u00e1s superficial del proceso educativo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de una mala conducta, la pregunta importante no es solo \u201cqu\u00e9 consecuencia ponemos\u201d, sino&nbsp;<strong>qu\u00e9 queremos que aprenda<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque no es lo mismo que un menor obedezca por miedo a perder algo que ayudarle a comprender el da\u00f1o que ha causado. No es lo mismo que diga \u201cperd\u00f3n\u201d para cerrar r\u00e1pido el conflicto que acompa\u00f1arle a reparar de verdad. No es lo mismo imponer una sanci\u00f3n desde el enfado que construir una consecuencia que le ayude a responsabilizarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Educar no consiste en evitar que los menores se equivoquen. Eso ser\u00eda imposible. La infancia y la adolescencia son etapas de ensayo, impulso, torpeza, aprendizaje y l\u00edmites. Se equivocan porque est\u00e1n creciendo. A veces lo hacen por inmadurez, por rabia, por inseguridad, por imitaci\u00f3n, por necesidad de pertenecer, por dificultad para regularse o porque todav\u00eda no han desarrollado herramientas suficientes para actuar de otra manera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa justificarlo todo. Significa entender que, precisamente porque est\u00e1n aprendiendo, la respuesta adulta debe tener sentido educativo. Si solo castigamos, quiz\u00e1 conseguimos detener una conducta durante un tiempo. Pero si educamos en reparaci\u00f3n, podemos ayudar a que el menor comprenda qu\u00e9 ha pasado, qu\u00e9 efecto ha tenido en los dem\u00e1s y qu\u00e9 puede hacer para responder de otra manera la pr\u00f3xima vez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Responsabilizar no es humillar<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las grandes confusiones cuando hablamos de consecuencias es pensar que cuanto peor se sienta el menor, m\u00e1s habr\u00e1 aprendido. A veces, sin darnos cuenta, confundimos responsabilidad con verg\u00fcenza. Creemos&nbsp;que&nbsp;si se siente muy mal, si llora, si queda expuesto delante de otros o si recibe un castigo duro, entender\u00e1 mejor lo que ha hecho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la humillaci\u00f3n no educa bien. Puede generar miedo, rabia, bloqueo o deseo de venganza. Puede hacer que el menor se cierre, que niegue lo ocurrido, que mienta mejor la pr\u00f3xima vez o que se quede atrapado en la etiqueta de \u201csoy malo\u201d. Y cuando un ni\u00f1o o adolescente se siente definido por su error, le cuesta mucho m\u00e1s salir de \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Responsabilizar es otra cosa. Es ayudarle a mirar lo que ha hecho sin destruir su dignidad. Es poder decir: \u201cesto que has hecho est\u00e1 mal\u201d, sin convertirlo en \u201ct\u00fa eres malo\u201d. Es se\u00f1alar la conducta, el da\u00f1o y la necesidad de reparar, pero dejando abierta la posibilidad de cambio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un menor necesita sentir que puede hacerse cargo de sus actos sin quedar reducido a ellos. Si ha insultado, tendr\u00e1 que reconocerlo. Si ha pegado, tendr\u00e1 que responder por ello. Si ha roto algo, tendr\u00e1 que reparar. Si ha mentido, tendr\u00e1 que reconstruir confianza. Pero en todo ese proceso debe seguir recibiendo un mensaje de fondo: \u201chas hecho algo mal, pero puedes aprender a hacerlo mejor\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La diferencia es enorme. Cuando humillamos, el menor suele protegerse. Cuando responsabilizamos, puede empezar a pensar. La humillaci\u00f3n empuja a defenderse; la responsabilidad invita a asumir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso conviene evitar ciertas frases que cierran el camino educativo: \u201ceres un desastre\u201d, \u201csiempre igual\u201d, \u201cno tienes remedio\u201d, \u201ceres malo\u201d, \u201cya sab\u00eda yo que ibas a hacerlo\u201d, \u201ccontigo no se puede\u201d. Estas frases no ayudan a comprender la conducta; construyen identidad alrededor del fallo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mucho m\u00e1s educativo es nombrar con claridad lo ocurrido: \u201chas hecho da\u00f1o\u201d, \u201chas incumplido una norma importante\u201d, \u201chas perdido el control\u201d, \u201chas mentido y eso afecta a la confianza\u201d, \u201chas roto algo que no era tuyo\u201d. La conducta se se\u00f1ala con firmeza, pero sin aplastar a la persona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando pedir perd\u00f3n no basta<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas veces, despu\u00e9s de una mala conducta, pedimos al menor que diga \u201cperd\u00f3n\u201d. Y pedir perd\u00f3n puede ser importante, claro. Pero no siempre es suficiente. De hecho, a veces se convierte en una f\u00f3rmula vac\u00eda para terminar r\u00e1pido el conflicto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ni\u00f1o pega y dice perd\u00f3n. Una adolescente insulta y dice perd\u00f3n. Un menor rompe algo y dice perd\u00f3n. Pero si no ha comprendido el da\u00f1o, si no ha conectado con la otra persona, si no ha pensado qu\u00e9 puede hacer para reparar, el perd\u00f3n se&nbsp;queda&nbsp;en una palabra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pedir perd\u00f3n no deber\u00eda ser un tr\u00e1mite, sino una parte de un proceso m\u00e1s amplio. Para que tenga valor educativo, necesita ir acompa\u00f1ado de conciencia y de reparaci\u00f3n. La pregunta no es solo \u201c\u00bfhas pedido perd\u00f3n?\u201d, sino \u201c\u00bfhas entendido qu\u00e9 ha pasado?\u201d, \u201c\u00bfsabes c\u00f3mo se ha sentido la otra persona?\u201d, \u201c\u00bfqu\u00e9 puedes hacer ahora para arreglarlo en la medida de lo posible?\u201d, \u201c\u00bfqu\u00e9 necesitas cambiar para que no vuelva a ocurrir?\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, adem\u00e1s, obligar a pedir perd\u00f3n en caliente no sirve de mucho. Si el menor est\u00e1 todav\u00eda enfadado, activado o avergonzado, puede decirlo de mala manera, sin sentirlo, solo para que le dejen en paz. En esos casos, quiz\u00e1 primero necesita calmarse. No para librarse de la responsabilidad, sino para poder asumirla de verdad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reparaci\u00f3n puede adoptar muchas formas. Si ha roto algo, puede ayudar a arreglarlo, limpiarlo, reponerlo o compensarlo de alguna manera. Si ha hecho da\u00f1o a alguien, puede escribir una nota, tener una conversaci\u00f3n, devolver algo, colaborar en una tarea o realizar una acci\u00f3n concreta que tenga relaci\u00f3n con lo ocurrido. Si ha mentido, puede asumir una p\u00e9rdida temporal de confianza y demostrar con hechos que puede recuperarla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo importante es que la reparaci\u00f3n est\u00e9 conectada con el da\u00f1o. No se trata de castigar por castigar, sino de ayudar a restablecer, en la medida de lo posible, lo que se ha roto: un objeto, una relaci\u00f3n, una norma, un clima de convivencia o una confianza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Consecuencias que educan y consecuencias que solo descargan enfado adulto<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No todas las consecuencias educan igual. Algunas ayudan al menor a comprender y reparar. Otras solo expresan el enfado adulto. Y es normal que los adultos nos enfademos. Hay conductas que agotan, duelen, preocupan o desbordan.&nbsp;Pero si la consecuencia nace \u00fanicamente desde nuestra rabia, es m\u00e1s f\u00e1cil que pierda sentido educativo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una consecuencia educativa deber\u00eda tener relaci\u00f3n con lo ocurrido, ser proporcionada y poder explicarse. Si un adolescente llega tarde de forma reiterada, puede tener sentido revisar sus horarios, limitar temporalmente algunas salidas o exigir una forma concreta de avisar y recuperar confianza. Si un ni\u00f1o rompe algo por jugar de forma inadecuada, puede tener sentido que participe en arreglarlo o reponerlo. Si alguien falta al respeto en una actividad, puede tener sentido retirarse de esa actividad un tiempo y trabajar c\u00f3mo volver a participar de forma adecuada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cambio, algunas consecuencias aparecen desconectadas: quitar durante semanas algo que no tiene relaci\u00f3n, cancelar todos los planes, retirar afecto, ridiculizar, amenazar con medidas imposibles o imponer castigos tan largos que el menor deja de ver una salida. Cuando la consecuencia se vive como arbitraria, puede generar m\u00e1s resentimiento que aprendizaje.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La proporcionalidad es fundamental. Una consecuencia excesiva puede parecer firme al principio, pero a menudo termina siendo dif\u00edcil de sostener. El adulto se cansa, la levanta antes de tiempo o entra en una negociaci\u00f3n permanente. Entonces el mensaje educativo se debilita. Es mejor una consecuencia m\u00e1s concreta, clara y&nbsp;mantenible&nbsp;que una muy dura impuesta en caliente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n es importante que la consecuencia tenga final. Si un menor siente que nunca puede recuperar la confianza, que siempre se le recuerda lo mismo o que cualquier error queda acumulado para siempre, puede dejar de intentarlo. La reparaci\u00f3n necesita una puerta de salida.&nbsp;Tiene que existir la posibilidad de volver a hacerlo bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Educar en reparaci\u00f3n implica decir: \u201cesto tiene una consecuencia, pero tambi\u00e9n hay un camino para reparar\u201d. Sin ese camino, la consecuencia puede convertirse solo en castigo. Y el castigo, por s\u00ed solo, no siempre ense\u00f1a lo que creemos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Comprender no significa justificar<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una respuesta educativa necesita comprender qu\u00e9 ha pasado. Pero comprender no es excusar. Esta diferencia es clave.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si un adolescente insulta porque est\u00e1 frustrado, la frustraci\u00f3n ayuda a entender la conducta, pero no la justifica. Si un ni\u00f1o pega porque no sabe gestionar la rabia, esa dificultad explica parte del problema, pero no convierte la agresi\u00f3n en aceptable. Si una menor miente porque tiene miedo al castigo, ese miedo debe ser escuchado, pero la mentira debe abordarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces los adultos nos movemos entre dos extremos. Uno es mirar solo la conducta: \u201cha hecho esto, merece esto\u201d. El otro es mirar solo el motivo: \u201clo hizo porque estaba mal, pobrecito\u201d. En el primer caso podemos ser demasiado punitivos. En el segundo, demasiado permisivos. La educaci\u00f3n necesita integrar ambas cosas: entender de d\u00f3nde viene la conducta y, al mismo tiempo, marcar que hay l\u00edmites que no se pueden traspasar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preguntar por el motivo no significa negociar la norma. Significa obtener informaci\u00f3n para intervenir mejor. No es lo mismo una mentira por miedo, por manipulaci\u00f3n, por verg\u00fcenza o por evitar una consecuencia. No es lo mismo una agresi\u00f3n impulsiva en un momento de desregulaci\u00f3n que una conducta repetida de dominio sobre otros. No es lo mismo un incumplimiento aislado que una pauta persistente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuanto mejor comprendamos el origen, mejor podremos decidir la respuesta. A veces har\u00e1 falta una consecuencia clara. A veces har\u00e1 falta ense\u00f1ar habilidades concretas. A veces habr\u00e1 que revisar el contexto. A veces habr\u00e1 que intervenir sobre una din\u00e1mica grupal. A veces ser\u00e1 necesario apoyo profesional. Pero en todos los casos conviene evitar respuestas autom\u00e1ticas que no miran lo que hay detr\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comprender permite educar con m\u00e1s precisi\u00f3n. Justificar, en cambio, puede dejar al menor sin el l\u00edmite que necesita.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Reparar tambi\u00e9n ense\u00f1a empat\u00eda<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reparaci\u00f3n tiene un valor enorme porque obliga a mirar m\u00e1s all\u00e1 de uno mismo. Muchos menores, especialmente en momentos de enfado o impulsividad, act\u00faan centrados en lo que sienten ellos: su rabia, su deseo, su frustraci\u00f3n, su verg\u00fcenza, su necesidad de ganar o de no quedar mal. La reparaci\u00f3n les ayuda a ampliar la mirada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 ha sentido la otra persona? \u00bfQu\u00e9 ha pasado despu\u00e9s de mi conducta? \u00bfQu\u00e9 se ha roto? \u00bfA qui\u00e9n ha afectado? \u00bfQu\u00e9 puedo hacer ahora?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas preguntas no siempre aparecen solas. Hay que acompa\u00f1arlas. La empat\u00eda se desarrolla, pero necesita experiencias concretas. No basta con decir \u201cpiensa en c\u00f3mo se ha sentido\u201d. A veces hay que ayudar a poner palabras: \u201ccuando le gritaste delante de todos, probablemente sinti\u00f3 verg\u00fcenza\u201d; \u201ccuando rompiste eso, otras personas se quedaron sin poder usarlo\u201d; \u201ccuando mentiste, ahora cuesta confiar en lo que dices\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reparaci\u00f3n permite pasar de la culpa paralizante a la responsabilidad activa. La culpa, cuando se queda sola, puede hacer que el menor se hunda o se defienda. La responsabilidad, en cambio, le muestra que todav\u00eda puede hacer algo. Que no puede borrar lo ocurrido, pero s\u00ed puede responder ante ello.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es especialmente importante en convivencia. En una familia, un aula, un centro o un grupo, las conductas no ocurren en el vac\u00edo. Afectan al clima, a la confianza y a la seguridad de los dem\u00e1s. Reparar ayuda a entender que vivir con otros implica cuidar el espacio com\u00fan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lugar de centrar toda la intervenci\u00f3n en \u201ct\u00fa has incumplido una norma\u201d, podemos ampliar el enfoque: \u201ctu conducta ha tenido un efecto en otras personas y ahora tienes que participar en arreglarlo\u201d. Esa diferencia ense\u00f1a ciudadan\u00eda, convivencia y responsabilidad social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El adulto tambi\u00e9n puede reparar<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Educar en reparaci\u00f3n no es solo algo que pedimos a los menores. Tambi\u00e9n es algo que los adultos debemos practicar. De hecho, pocas cosas ense\u00f1an m\u00e1s que ver a un adulto reconocer un error y reparar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces los adultos gritamos, exageramos una consecuencia, acusamos antes de escuchar, hablamos desde el cansancio o decimos frases que no ayudan. La autoridad no se pierde por reconocerlo. Al contrario, puede fortalecerse. Decir \u201cantes te he hablado mal\u201d, \u201cme he enfadado demasiado\u201d, \u201cno deber\u00eda haberte gritado\u201d, \u201cvamos a volver a hablarlo con calma\u201d ense\u00f1a mucho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ense\u00f1a que reparar no es humillante. Ense\u00f1a que equivocarse no impide responsabilizarse. Ense\u00f1a que las relaciones se cuidan tambi\u00e9n despu\u00e9s del conflicto. Si queremos que los menores pidan perd\u00f3n con sentido, asuman sus errores y reparen da\u00f1os, necesitan ver adultos capaces de hacer lo mismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa ponerse al mismo nivel ni renunciar a la autoridad. El adulto sigue siendo adulto. Pero precisamente por eso tiene una responsabilidad mayor en el modo de gestionar el conflicto. No podemos pedir autocontrol a un adolescente si nosotros respondemos siempre desde el descontrol. No podemos pedir respeto si usamos la humillaci\u00f3n. No podemos pedir responsabilidad si nunca reconocemos nuestros propios fallos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reparaci\u00f3n adulta tambi\u00e9n ayuda a que el menor no viva los conflictos como rupturas definitivas. Puede haber enfado, l\u00edmite y consecuencia, pero el v\u00ednculo permanece. Esto es fundamental: un menor aprende mejor cuando sabe que su error no supone perder el afecto o la pertenencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Reparar no es dejar pasar<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene insistir en algo: educar en reparaci\u00f3n no significa ser blando, permisivo o dejar sin consecuencia las malas conductas. Al contrario. Reparar exige m\u00e1s que castigar de forma autom\u00e1tica. Exige pensar, hacerse cargo, mirar el da\u00f1o y actuar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces un castigo permite al menor quedarse en una posici\u00f3n pasiva. Cumple la sanci\u00f3n, espera a que pase el tiempo y vuelve a la normalidad sin haber pensado demasiado. La reparaci\u00f3n, en cambio, le pide implicaci\u00f3n. No basta con aguantar una consecuencia; tiene que participar en recomponer algo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto, hay situaciones graves que requieren medidas de protecci\u00f3n, sanciones claras o intervenci\u00f3n especializada. No todo se resuelve con una conversaci\u00f3n reparadora. Si hay violencia, abuso, acoso, amenazas o conductas de riesgo, hay que actuar con firmeza y activar los protocolos necesarios. La reparaci\u00f3n no sustituye la protecci\u00f3n ni la responsabilidad legal o institucional cuando corresponde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero incluso en esos casos, cuando sea posible y seguro, la mirada reparadora puede aportar algo importante: no quedarse solo en la sanci\u00f3n, sino trabajar la conciencia del da\u00f1o, la responsabilidad y la prevenci\u00f3n de futuras conductas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reparaci\u00f3n tiene sentido cuando no se utiliza para minimizar el da\u00f1o ni para forzar reconciliaciones. No se trata de obligar a la v\u00edctima a perdonar ni de cerrar el tema r\u00e1pidamente. Reparar no es borrar. Reparar es asumir que algo ocurri\u00f3 y que hay que responder ante ello.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conclusi\u00f3n: educar para hacerse cargo<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los menores necesitan l\u00edmites. Necesitan normas. Necesitan consecuencias. Pero tambi\u00e9n necesitan oportunidades para aprender a hacerse cargo de sus actos. Si solo castigamos, podemos conseguir obediencia moment\u00e1nea. Si educamos en reparaci\u00f3n, podemos ayudarles a construir responsabilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una mala conducta no deber\u00eda ser solo el final de una norma incumplida. Puede ser el inicio de una conversaci\u00f3n educativa: qu\u00e9 ha pasado, a qui\u00e9n ha afectado, qu\u00e9 podr\u00edas haber hecho de otra manera, c\u00f3mo puedes repararlo, qu\u00e9 necesitas aprender para que no vuelva a ocurrir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Educar en reparaci\u00f3n exige tiempo y paciencia. Es m\u00e1s lento que imponer un castigo. Requiere escuchar, explicar, sostener el l\u00edmite y acompa\u00f1ar el proceso. Pero tambi\u00e9n permite aprendizajes m\u00e1s profundos. Ense\u00f1a empat\u00eda, responsabilidad, autocontrol, convivencia y cuidado del otro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata de que los menores no se equivoquen nunca. Se trata de que, cuando se equivoquen, no aprendan solo a temer la consecuencia, sino a mirar el da\u00f1o y responder ante \u00e9l. Porque crecer no consiste en no fallar. Crecer consiste en aprender qu\u00e9 hacemos con nuestros fallos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed los adultos tenemos una tarea fundamental: no usar cada error para etiquetar, humillar o descargar nuestro enfado, sino para educar. Con firmeza, s\u00ed. Con consecuencias, tambi\u00e9n. Pero siempre con una pregunta de fondo: \u00bfqu\u00e9 necesita aprender este menor para poder hacerlo mejor la pr\u00f3xima vez?&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Beyond punishment and the importance of education: the question isn&#039;t just what consequence we impose. When a child or teenager does something wrong, the adult reaction is usually very quick. They&#039;ve insulted, lied, broken something, hit, disobeyed, or\u2026 <a title=\"EDUCATING THROUGH REPAIR: WHAT TO DO AFTER MISBEHAVIOR\u00a0\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/noticias-eim-menores\/educar-en-reparacion-que-hacer-despues-de-una-mala-conducta\/\" aria-label=\"Read more about EDUCAR EN REPARACI\u00d3N: QU\u00c9 HACER DESPU\u00c9S DE UNA MALA CONDUCTA\u00a0\">Read more<\/a><\/p>","protected":false},"author":61,"featured_media":46912,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[222],"tags":[],"class_list":["post-46910","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-eim-menores"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46910","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/users\/61"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46910"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46910\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46913,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46910\/revisions\/46913"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}