{"id":46502,"date":"2026-05-14T10:58:00","date_gmt":"2026-05-14T08:58:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/?p=46502"},"modified":"2026-05-05T14:11:29","modified_gmt":"2026-05-05T12:11:29","slug":"violencia-vicaria-infancia-proteccion-infantil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/eng\/noticias-eim-menores\/violencia-vicaria-infancia-proteccion-infantil\/","title":{"rendered":"Vicarious violence: when harming the mother also harms the child\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una violencia que interpela directamente a la protecci\u00f3n infantil<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo, la violencia de g\u00e9nero fue comprendida social e institucionalmente desde una mirada centrada casi exclusivamente en la mujer como v\u00edctima principal, dejando en un segundo plano a los hijos e hijas que conviv\u00edan en esos contextos. Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os ha ido ganando visibilidad una realidad que obliga a ampliar esa mirada: la violencia ejercida sobre ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes como forma de da\u00f1ar, controlar o castigar a sus madres. A esta forma espec\u00edfica de violencia se la denomina violencia vicaria, y su reconocimiento ha supuesto un cambio profundo tanto en la comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno como en los modelos de intervenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de violencia vicaria es hablar de una de las expresiones m\u00e1s crueles de la violencia machista, porque instrumentaliza a la infancia como medio para infligir da\u00f1o. En estos casos, los menores no son testigos colaterales ni v\u00edctimas indirectas de la violencia, sino objetivos deliberados dentro de una estrategia de control y destrucci\u00f3n emocional. El agresor utiliza aquello que la madre m\u00e1s quiere \u2014sus hijos e hijas\u2014 como mecanismo para ejercer poder, producir sufrimiento o mantener dominio incluso tras la ruptura de la relaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta comprensi\u00f3n supone una transformaci\u00f3n sustancial: obliga a dejar de considerar a&nbsp;los ni\u00f1os y ni\u00f1as&nbsp;como meros acompa\u00f1antes de la violencia para reconocerlos como v\u00edctimas directas. Y ese reconocimiento no es solo conceptual, sino profundamente pr\u00e1ctico, porque cambia c\u00f3mo prevenimos, c\u00f3mo protegemos y c\u00f3mo intervenimos. Para quienes trabajamos en el \u00e1mbito de la infancia, la violencia vicaria interpela directamente al sistema de protecci\u00f3n, cuestionando nuestras respuestas institucionales y record\u00e1ndonos que proteger a la infancia implica tambi\u00e9n comprender las formas complejas en que la violencia puede ejercerse sobre ella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando los hijos e hijas son utilizados como instrumento de da\u00f1o<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia vicaria no se limita a los casos m\u00e1s extremos que ocupan titulares cuando un&nbsp;padre asesina&nbsp;a sus hijos para da\u00f1ar a la madre, aunque esos casos hayan contribuido a visibilizar el fen\u00f3meno. Su expresi\u00f3n puede adoptar m\u00faltiples formas, muchas de ellas menos visibles, pero igualmente destructivas. Puede manifestarse mediante amenazas relacionadas con los menores, manipulaci\u00f3n emocional, incumplimientos intencionados en los cuidados, utilizaci\u00f3n de visitas para generar sufrimiento, interferencia en los v\u00ednculos afectivos, instrumentalizaci\u00f3n judicial o conductas orientadas a deteriorar el bienestar de los hijos para castigar a la madre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente una de las dificultades para identificar esta violencia es que no siempre aparece en formas expl\u00edcitas o f\u00e1cilmente reconocibles. A menudo se infiltra en din\u00e1micas relacionales complejas donde el da\u00f1o a la infancia se produce como parte de una estrategia continuada de dominaci\u00f3n. Y esto exige una mirada profesional especialmente afinada, capaz de detectar que determinadas conductas no responden solo a conflictos parentales o dificultades de coparentalidad, sino a formas de violencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En estos contextos, los menores pueden quedar atrapados en lealtades imposibles, ser convertidos en mensajeros del conflicto, asumir roles impropios para su edad o ser expuestos a&nbsp;manipulaciones que erosionan profundamente su desarrollo emocional. La violencia vicaria rompe la idea de infancia como espacio protegido y convierte a&nbsp;ni\u00f1os y ni\u00f1as&nbsp;en territorio donde se libra la violencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La infancia como v\u00edctima directa: consecuencias invisibles y profundas<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los grandes avances en la comprensi\u00f3n de esta realidad ha sido reconocer que la exposici\u00f3n a violencia de g\u00e9nero ya constituye por s\u00ed misma una forma de victimizaci\u00f3n infantil. Pero en la violencia vicaria esta afectaci\u00f3n adquiere una dimensi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s intensa porque el da\u00f1o no es solo presenciado, sino dirigido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias pueden ser profundas y m\u00faltiples. Desde el impacto traum\u00e1tico hasta dificultades en el apego, alteraciones emocionales, ansiedad, sintomatolog\u00eda depresiva, problemas de conducta, culpa, hipervigilancia o afectaciones en la construcci\u00f3n de la identidad y la seguridad b\u00e1sica. Muchas veces hablamos de heridas que no siempre se expresan de forma inmediata ni visible, pero que pueden marcar profundamente los itinerarios vitales de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los elementos m\u00e1s complejos es que este da\u00f1o no se produce solo en episodios concretos, sino que puede instalarse como experiencia relacional. Cuando quienes deber\u00edan representar protecci\u00f3n se convierten en fuente de amenaza o instrumentalizaci\u00f3n, se resquebrajan bases fundamentales del desarrollo emocional. Y reparar esas fracturas requiere mucho m\u00e1s que alejamiento del agresor; exige procesos sostenidos de acompa\u00f1amiento, reparaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de seguridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Especialmente en la infancia, donde el desarrollo depende profundamente de v\u00ednculos seguros, este impacto puede condicionar autoestima, regulaci\u00f3n emocional, relaciones futuras y percepci\u00f3n del mundo como lugar seguro o amenazante. En adolescencia, adem\u00e1s, pueden aparecer manifestaciones m\u00e1s complejas, como conductas de riesgo, dificultades vinculares o reproducci\u00f3n de modelos violentos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comprender estas consecuencias es esencial para no reducir la violencia vicaria a una cuesti\u00f3n exclusivamente judicial o penal. Estamos tambi\u00e9n ante una cuesti\u00f3n de trauma infantil.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Violencia vicaria y sistemas de protecci\u00f3n: desaf\u00edos pendientes<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocer la existencia de esta violencia tambi\u00e9n obliga a revisar cr\u00edticamente c\u00f3mo responden los sistemas de protecci\u00f3n.&nbsp;Porque&nbsp;aunque se han producido avances normativos y mayor sensibilizaci\u00f3n, persisten desaf\u00edos importantes en la detecci\u00f3n, valoraci\u00f3n del riesgo e intervenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de ellos tiene que ver con superar miradas&nbsp;adultoc\u00e9ntricas&nbsp;que todav\u00eda, en ocasiones, analizan estas situaciones desde el conflicto entre progenitores en lugar de hacerlo desde la protecci\u00f3n infantil. Cuando se minimizan riesgos bajo lecturas de \u201cconflictividad familiar\u201d o se invisibiliza el impacto en los menores, se corre el riesgo de dejar sin respuesta situaciones profundamente da\u00f1inas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia vicaria exige que servicios sociales, sistema judicial, recursos especializados, protecci\u00f3n de menores, salud mental y \u00e1mbitos educativos puedan leer estas realidades desde marcos compartidos de protecci\u00f3n. No basta con intervenir sobre la violencia hacia la mujer si no se incorpora de forma expl\u00edcita a la infancia como sujeto de protecci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed la coordinaci\u00f3n interinstitucional se vuelve fundamental. Porque muchas veces los indicadores aparecen fragmentados: se\u00f1ales en la escuela, s\u00edntomas en salud mental, relatos parciales en intervenci\u00f3n social, incidentes en espacios judiciales. Solo una mirada articulada permite comprender el riesgo completo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n supone cuestionar pr\u00e1cticas que hist\u00f3ricamente han podido generar desprotecci\u00f3n. Especialmente aquellas que, en nombre de la neutralidad o la coparentalidad, han desatendido contextos de violencia. Incorporar la perspectiva de violencia vicaria implica poner la seguridad y el inter\u00e9s superior del menor en el centro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El papel protector de los y las profesionales de intervenci\u00f3n<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes trabajan con infancia tienen un papel esencial en la detecci\u00f3n temprana, la protecci\u00f3n y la reparaci\u00f3n frente a estas violencias. Muchas veces son educadores, trabajadores sociales, psic\u00f3logos o docentes quienes primero identifican se\u00f1ales que pueden pasar inadvertidas en otros contextos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cambios conductuales bruscos, miedo intenso ante visitas, discursos claramente inducidos, hipervigilancia, somatizaciones, culpa desproporcionada, rechazo basado en temor o deterioro emocional asociado a determinadas din\u00e1micas familiares pueden ser indicadores que requieren una lectura especializada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero adem\u00e1s de detectar, la intervenci\u00f3n tiene un papel profundamente reparador. Porque proteger no es solo contener el da\u00f1o, sino acompa\u00f1ar procesos de reconstrucci\u00f3n emocional. Esto implica generar espacios seguros, validar experiencias, trabajar trauma, fortalecer v\u00ednculos protectores y ayudar a resignificar lo vivido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos casos, una intervenci\u00f3n sensible al trauma y centrada en derechos puede convertirse en experiencia correctora frente al da\u00f1o sufrido. Y esto resulta especialmente relevante en infancia, donde las experiencias relacionales reparadoras tienen enorme potencial transformador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, intervenir frente a violencia vicaria no es solo actuar ante una problem\u00e1tica; es sostener procesos de reparaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Prevenir tambi\u00e9n es proteger<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque muchas veces se habla de violencia vicaria en clave reactiva, cuando el da\u00f1o ya se ha producido, es fundamental pensar tambi\u00e9n en prevenci\u00f3n. Y prevenir implica mucho m\u00e1s que detectar riesgos extremos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Supone trabajar en sensibilizaci\u00f3n profesional, fortalecer mecanismos de valoraci\u00f3n del riesgo, mejorar coordinaci\u00f3n institucional, revisar respuestas judiciales y garantizar que el inter\u00e9s superior del menor prime realmente en decisiones que afectan a infancia expuesta a violencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n implica educar socialmente. Cuestionar narrativas que siguen minimizando la violencia machista, desmontar ideas que separan artificialmente violencia hacia las mujeres y da\u00f1o a los hijos e hijas, y promover una comprensi\u00f3n social donde la infancia sea reconocida como sujeto de protecci\u00f3n plena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La prevenci\u00f3n pasa asimismo por escuchar a ni\u00f1os y adolescentes.&nbsp;Durante demasiado tiempo sus voces han sido secundarias en procedimientos donde eran directamente afectados.&nbsp;Avanzar en protecci\u00f3n pasa tambi\u00e9n por reconocer su experiencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nombrar la violencia para hacer visible a las v\u00edctimas<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poner nombre a la violencia vicaria no es una cuesti\u00f3n meramente terminol\u00f3gica. Nombrarla ha permitido hacer visible una realidad que durante mucho tiempo permaneci\u00f3 parcialmente oculta. Y nombrar importa porque aquello que se nombra puede reconocerse, prevenirse e intervenirse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante a\u00f1os muchos&nbsp;ni\u00f1os y ni\u00f1as&nbsp;quedaron invisibilizados bajo la categor\u00eda de testigos de violencia. Hoy sabemos que eran v\u00edctimas. Ese cambio no es menor. Supone desplazar la mirada desde los m\u00e1rgenes hacia el centro de la protecci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y ese reconocimiento tiene implicaciones \u00e9ticas profundas. Porque obliga a asumir que proteger a las mujeres v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero implica tambi\u00e9n proteger inseparablemente a sus hijos e hijas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No son da\u00f1os paralelos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No son consecuencias accesorias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Son v\u00edctimas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Proteger la infancia tambi\u00e9n es combatir la violencia vicaria<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de violencia vicaria es hablar de una violencia que ataca simult\u00e1neamente a las mujeres y a la infancia, rompiendo v\u00ednculos, instrumentalizando afectos y generando profundas huellas de sufrimiento. Pero tambi\u00e9n es hablar de una realidad que hoy comprendemos mejor y frente a la cual los sistemas de protecci\u00f3n tienen la responsabilidad de responder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para quienes trabajamos en intervenci\u00f3n con menores, este fen\u00f3meno recuerda algo esencial: proteger la infancia no puede limitarse a actuar cuando el da\u00f1o ya es irreversible, sino que exige detectar, prevenir, reparar y construir respuestas donde&nbsp;los ni\u00f1os y ni\u00f1as&nbsp;sean reconocidos plenamente como sujetos de derechos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia vicaria nos confronta con los l\u00edmites de nuestras respuestas, pero tambi\u00e9n con la posibilidad de fortalecerlas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Porque proteger a la infancia implica no solo cuidar de su presente, sino impedir que la violencia marque su futuro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y en ese compromiso, combatir la violencia vicaria es tambi\u00e9n una tarea irrenunciable de protecci\u00f3n infantil.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Would you like to study these and other current topics related to childhood and adolescent development? 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