{"id":46788,"date":"2026-07-09T10:00:00","date_gmt":"2026-07-09T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/?p=46788"},"modified":"2026-06-01T18:07:12","modified_gmt":"2026-06-01T16:07:12","slug":"como-hablar-con-adolescentes-comunicacion-familiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/noticias-eim-menores\/como-hablar-con-adolescentes-comunicacion-familiar\/","title":{"rendered":"CINC CLAUS PER PARLAR AMB ADOLESCENTS SENSE QUE DESCONNECTIN\u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando hablar se convierte en una puerta cerrada<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar con adolescentes no siempre es f\u00e1cil. A veces una pregunta sencilla recibe como respuesta un \u201cno s\u00e9\u201d, un \u201cnada\u201d, un \u201cd\u00e9jame\u201d, un silencio o una mala cara. Otras veces parece que cualquier intento de conversaci\u00f3n termina en discusi\u00f3n. El adulto intenta acercarse, pero el adolescente se aleja. El adulto pregunta, pero siente que invade. El adulto aconseja, pero el adolescente desconecta. Y en medio de todo eso aparece una sensaci\u00f3n muy com\u00fan: \u201cya no s\u00e9 c\u00f3mo hablarle\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, que un adolescente no responda como esperamos no significa necesariamente que no necesite al adulto. Muchas veces lo necesita m\u00e1s que nunca, aunque no sepa pedirlo, aunque lo rechace, aunque parezca que todo le molesta. La adolescencia es una etapa de cambios profundos: cambia el cuerpo, cambia la forma de pensar, cambian los v\u00ednculos, cambia la relaci\u00f3n con la familia y aparece una necesidad intensa de autonom\u00eda. El adolescente quiere sentirse mayor, pero todav\u00eda necesita referencias. Quiere tomar decisiones, pero a\u00fan est\u00e1 aprendiendo a hacerlo. Quiere distancia, pero tambi\u00e9n seguridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema es que muchas conversaciones entre adultos y adolescentes no fracasan por falta de inter\u00e9s, sino por la forma en que se plantean. A veces el adulto entra demasiado r\u00e1pido a corregir. Otras veces convierte cualquier comentario en una lecci\u00f3n. A veces pregunta desde el miedo, desde la sospecha o desde la urgencia. Y el adolescente, que se siente juzgado antes incluso de explicar lo que le pasa, prefiere cerrar la puerta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar con adolescentes no consiste en encontrar una frase m\u00e1gica. Tampoco en permitirlo todo para evitar conflictos. Consiste en construir una relaci\u00f3n en la que la palabra adulta no sea vivida siempre como control, serm\u00f3n o amenaza. Una relaci\u00f3n en la que el adolescente pueda sentir que hay l\u00edmites, s\u00ed, pero tambi\u00e9n escucha. Que hay normas, pero tambi\u00e9n confianza. Que hay consecuencias, pero no humillaci\u00f3n. Que hay adultos que no se rinden aunque a veces \u00e9l o ella parezca no querer hablar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1. Escuchar antes de corregir<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los errores m\u00e1s habituales en la comunicaci\u00f3n con adolescentes es responder demasiado pronto. El adolescente empieza a contar algo y el adulto, casi sin darse cuenta, ya est\u00e1 dando una soluci\u00f3n, se\u00f1alando el error, anticipando un peligro o explicando lo que deber\u00eda haber hecho. La intenci\u00f3n puede ser buena, pero el efecto no siempre lo es. Muchas veces el adolescente no se siente acompa\u00f1ado, sino interrumpido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuchar antes de corregir no significa estar de acuerdo con todo. Significa permitir que la otra persona pueda desplegar lo que le ocurre antes de recibir una valoraci\u00f3n. A veces un adolescente necesita contar que se ha enfadado con una amiga, que se siente excluido, que ha discutido con un profesor o que ha hecho algo mal sin que la primera respuesta sea un juicio. Si cada vez que habla se encuentra con una correcci\u00f3n inmediata, aprender\u00e1 a hablar menos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escucha adulta tiene que ser algo m\u00e1s que estar en silencio. Implica mirar, atender, no ridiculizar, no minimizar y no utilizar lo que cuenta como arma en una discusi\u00f3n posterior. Hay adolescentes que no cuentan las cosas porque temen que luego se les recuerden en forma de reproche. Si un d\u00eda dicen \u201cme sent\u00ed fatal\u201d y al d\u00eda siguiente escuchan \u201cclaro, como t\u00fa siempre te sientes fatal por tonter\u00edas\u201d, probablemente no vuelvan a abrirse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuchar tambi\u00e9n implica tolerar que lo que cuentan no siempre nos guste. Puede que hablen de una amistad que no nos convence, de una relaci\u00f3n que nos preocupa, de una decisi\u00f3n inmadura o de una emoci\u00f3n expresada de forma torpe. Si el adulto reacciona con alarma ante todo, el adolescente aprender\u00e1 a filtrar la informaci\u00f3n para evitar problemas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, antes de decir \u201ceso est\u00e1 mal\u201d, conviene decir \u201centiendo que te sintieras as\u00ed\u201d. Antes de decir \u201cte lo dije\u201d, conviene preguntar \u201c\u00bfqu\u00e9 crees que podr\u00edas hacer ahora?\u201d. Antes de dar una soluci\u00f3n, conviene comprobar si la persona solo necesitaba ser escuchada. La correcci\u00f3n puede llegar despu\u00e9s, pero si llega antes que la escucha, muchas veces ya no encuentra a nadie al otro lado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuchar no resta autoridad. Al contrario, puede hacer que la palabra adulta tenga m\u00e1s valor. Un adolescente acepta mejor una orientaci\u00f3n cuando previamente se ha sentido reconocido. No se trata de renunciar al papel educativo, sino de ejercerlo desde un lugar menos reactivo y m\u00e1s consciente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. No convertir cada conversaci\u00f3n en una lecci\u00f3n<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos adolescentes no rechazan hablar; rechazan ser sermoneados. Hay una diferencia importante. Una conversaci\u00f3n es un intercambio. Un serm\u00f3n es una descarga. El adulto habla, explica, advierte, repite, insiste y concluye. El adolescente escucha al principio, luego se defiende, despu\u00e9s desconecta y finalmente espera a que termine.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema de convertir cada conversaci\u00f3n en una lecci\u00f3n es que el adolescente empieza a asociar hablar con ser evaluado. Cuenta algo peque\u00f1o y acaba recibiendo una explicaci\u00f3n larga sobre responsabilidad, futuro, esfuerzo, respeto o consecuencias. A veces el adulto tiene raz\u00f3n en el contenido, pero pierde la oportunidad por la forma. La conversaci\u00f3n se vuelve pesada, previsible y poco segura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa que no haya que educar. Claro que hay que hacerlo. Pero no todo momento necesita convertirse en una intervenci\u00f3n educativa completa. Si un adolescente comenta algo sobre su d\u00eda, quiz\u00e1s solo quiere compartir. Si habla de una serie, de una canci\u00f3n o de una amistad, quiz\u00e1 no est\u00e1 pidiendo una reflexi\u00f3n moral inmediata. Si cada tema termina en advertencia, dejar\u00e1 de traer temas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay adultos que, sin querer, aprovechan cualquier m\u00ednima rendija para \u201ccolar\u201d un aprendizaje. El adolescente dice que est\u00e1 cansado y recibe una charla sobre organizarse mejor. Dice que una amiga le ha fallado y recibe una lecci\u00f3n sobre elegir amistades. Dice que no quiere ir a una actividad y recibe una explicaci\u00f3n sobre la importancia de aprovechar oportunidades. A veces todo eso puede ser necesario, pero no siempre en ese instante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comunicaci\u00f3n con adolescentes necesita espacios ligeros. Conversaciones que no persigan nada. Momentos de humor. Comentarios cotidianos. Preguntas sencillas. Silencios compartidos. Si la \u00fanica comunicaci\u00f3n adulta aparece para corregir, revisar deberes, hablar de normas o se\u00f1alar errores, el v\u00ednculo se empobrece.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un adolescente necesita saber que puede hablar con un adulto sin que todo se convierta en una clase de vida. Necesita conversaciones en las que no tenga que defenderse. En las que pueda opinar, equivocarse, exagerar un poco, ensayar ideas, cambiar de opini\u00f3n. La adolescencia es tambi\u00e9n una etapa de ensayo. Si cada ensayo recibe una sentencia, se pierde espontaneidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces una frase breve educa m\u00e1s que veinte minutos de explicaci\u00f3n. Un \u201centiendo lo que dices, aunque creo que ah\u00ed podr\u00edas pensarlo de otra manera\u201d puede abrir m\u00e1s que un discurso entero. Un \u201clo hablamos luego con calma\u201d puede ser m\u00e1s \u00fatil que intentar resolverlo todo en caliente. Una pregunta bien hecha puede hacer m\u00e1s trabajo educativo que una conclusi\u00f3n impuesta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. Validar la emoci\u00f3n sin aprobar cualquier conducta<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar con adolescentes exige una habilidad especialmente importante: distinguir entre emoci\u00f3n y conducta. Validar lo que sienten no significa aprobar todo lo que hacen. Se puede reconocer que un adolescente est\u00e1 enfadado sin aceptar que insulte. Se puede comprender que est\u00e9 frustrado sin justificar que rompa una norma. Se puede escuchar que se siente tratado injustamente sin darle autom\u00e1ticamente la raz\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas discusiones se intensifican porque el adolescente siente que el adulto niega su emoci\u00f3n. Dice \u201cme da rabia\u201d y escucha \u201cno es para tanto\u201d. Dice \u201cme sent\u00ed fatal\u201d y escucha \u201ceso son tonter\u00edas\u201d. Dice \u201cno puedo m\u00e1s\u201d y escucha \u201ct\u00fa lo que tienes que hacer es estudiar\u201d. Cuando una emoci\u00f3n es minimizada, suele crecer. El adolescente ya no discute solo por lo que pas\u00f3, sino por sentirse incomprendido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Validar no es dramatizar. No consiste en decir que todo es grav\u00edsimo ni en reforzar una visi\u00f3n victimista. Consiste en transmitir que lo que siente tiene un lugar en la conversaci\u00f3n. \u201cEntiendo que te haya dado rabia\u201d. \u201cTiene sentido que te sintieras avergonzada\u201d. \u201cPuedo ver que eso te doli\u00f3\u201d. Estas frases no resuelven el problema, pero bajan la defensa. Permiten que el adolescente no tenga que pelear para demostrar que su emoci\u00f3n existe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s vendr\u00e1 la parte educativa. \u201cEntiendo que estuvieras enfadado, pero no puedes hablar as\u00ed\u201d. \u201cComprendo que te diera verg\u00fcenza, pero mentir no ayuda\u201d. \u201cS\u00e9 que estabas nerviosa, pero necesitamos buscar otra forma de afrontarlo\u201d. Esta combinaci\u00f3n es fundamental: primero reconozco la emoci\u00f3n, despu\u00e9s marco el l\u00edmite.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando no se hace esta distinci\u00f3n, solemos caer en dos extremos. Uno es invalidar todo: \u201cno tienes motivos\u201d, \u201cexageras\u201d, \u201csiempre igual\u201d. El otro es permitir demasiado por pena o miedo al conflicto. Ninguno ayuda. El adolescente necesita aprender que sus emociones son leg\u00edtimas, pero sus conductas tienen consecuencias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta idea es especialmente importante en contextos educativos, familiares y de intervenci\u00f3n social. Muchos adolescentes expresan malestar a trav\u00e9s de respuestas bruscas, silencios, provocaciones o desaf\u00edos. Si solo vemos la conducta, podemos responder \u00fanicamente con sanci\u00f3n. Si solo vemos la emoci\u00f3n, podemos olvidar el l\u00edmite. La tarea adulta es sostener ambas cosas: comprender sin justificar, acompa\u00f1ar sin permitir cualquier cosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un adolescente que aprende esto desarrolla una herramienta muy valiosa para la vida. Aprende que sentir rabia no le autoriza a da\u00f1ar. Que sentirse triste no le obliga a aislarse. Que estar frustrado no significa que pueda tratar mal a los dem\u00e1s. Y tambi\u00e9n aprende que no tiene que ocultar lo que siente para ser aceptado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4. Elegir bien el momento<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No todo se puede hablar en cualquier momento. Esta es una de las claves m\u00e1s sencillas y, a la vez, m\u00e1s olvidadas. Muchas conversaciones importantes fracasan porque se intentan tener en el peor instante: en plena discusi\u00f3n, delante de otras personas, cuando el adolescente acaba&nbsp;de llegar enfadado, cuando el adulto est\u00e1 agotado o cuando ambos est\u00e1n demasiado activados para escuchar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar en caliente suele convertirse en medir fuerzas. El adulto quiere resolver, el adolescente quiere escapar, nadie escucha demasiado y las palabras se vuelven m\u00e1s duras de lo necesario. A veces, la mejor intervenci\u00f3n en ese momento no es hablar m\u00e1s, sino parar. Decir \u201cahora estamos muy alterados, lo retomamos despu\u00e9s\u201d puede evitar una escalada innecesaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elegir el momento no significa evitar los temas dif\u00edciles. Significa cuidarlos. Hay conversaciones que necesitan calma, privacidad y tiempo. No se puede hablar de una mala conducta seria en mitad del pasillo, con hermanos delante o mientras el adolescente est\u00e1 a punto de salir. Tampoco conviene abordar temas delicados solo porque al adulto le ha entrado la urgencia. La urgencia adulta no siempre coincide con la disponibilidad emocional del adolescente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Curiosamente, muchos adolescentes hablan mejor en momentos indirectos. En el coche, caminando, cocinando, recogiendo algo, antes de dormir o haciendo una actividad compartida. A veces les resulta m\u00e1s f\u00e1cil hablar cuando no sienten una mirada frontal y una conversaci\u00f3n solemne. El \u201ctenemos que hablar\u201d puede cerrar m\u00e1s que abrir, porque suena a problema. En cambio, una pregunta tranquila en un momento cotidiano puede generar m\u00e1s confianza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n hay que respetar ciertos silencios. No todos los silencios son rechazo. Algunos son procesamiento. El adolescente puede necesitar tiempo para ordenar lo que siente. Puede no saber responder en ese momento. Puede estar evitando llorar, enfadarse o quedar expuesto. Insistir demasiado puede convertir una peque\u00f1a apertura en una retirada completa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El adulto debe aprender a leer el clima. Hay momentos para poner un l\u00edmite breve y dejar la conversaci\u00f3n para despu\u00e9s. Momentos para escuchar sin resolver. Momentos para intervenir con claridad. Momentos para callar. Esta sensibilidad no debilita la autoridad; la hace m\u00e1s eficaz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, elegir bien el momento significa tambi\u00e9n cuidar nuestro propio estado. Si el adulto est\u00e1 desbordado, probablemente hablar\u00e1 desde el miedo, el enfado o la frustraci\u00f3n. Y aunque tenga raz\u00f3n, puede transmitirla mal. Tomarse unos minutos antes de abordar una conversaci\u00f3n dif\u00edcil no es indiferencia; puede ser responsabilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>5. Hablar menos desde el miedo y m\u00e1s desde la confianza<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos adultos hablan con adolescentes desde la preocupaci\u00f3n. Y es comprensible. Preocupa que tomen malas decisiones, que sufran, que se equivoquen, que se junten con personas que no les convienen, que se expongan en redes, que descuiden los estudios, que consuman, que se metan en problemas o que no sepan pedir ayuda. La preocupaci\u00f3n forma parte del cuidado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero a veces esa preocupaci\u00f3n llega al adolescente en forma de desconfianza. El mensaje que recibe no es \u201cme importas\u201d, sino \u201ccreo que vas a fallar\u201d. No escucha \u201cquiero ayudarte\u201d, sino \u201cno me f\u00edo de ti\u201d. Y cuando un adolescente siente que el adulto solo espera errores, puede reaccionar con ocultamiento, defensa o desaf\u00edo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar desde la confianza no significa ser ingenuo. No significa pensar que nunca pasar\u00e1 nada ni renunciar a la supervisi\u00f3n. Significa transmitir que creemos en su capacidad de aprender, reparar y tomar decisiones cada vez mejores. Significa mirar no solo el riesgo, sino tambi\u00e9n sus recursos. No solo lo que hace mal, sino lo que est\u00e1 intentando hacer bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La diferencia se nota en el lenguaje. No es lo mismo decir \u201cseguro que la vas a liar\u201d que decir \u201cconf\u00edo en que puedes hacerlo bien, y si te ves en una situaci\u00f3n complicada, me llamas\u201d. No es lo mismo decir \u201cno tienes cabeza\u201d que decir \u201cesta decisi\u00f3n no ha sido buena, pero podemos pensar c\u00f3mo repararla\u201d. No es lo mismo decir \u201cno me fio de ti\u201d que decir \u201cnecesito comprobar algunas cosas porque mi responsabilidad es cuidarte, pero quiero que vayamos recuperando confianza\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La confianza no se regala sin m\u00e1s; se construye. Y cuando se rompe, se reconstruye con hechos. Pero incluso cuando hay que poner l\u00edmites, se puede cuidar el mensaje de fondo. Un adolescente necesita saber que sus errores no lo definen por completo. Que puede equivocarse sin quedar condenado a la etiqueta de irresponsable, mentiroso o problem\u00e1tico. Las etiquetas pesan mucho y, a veces, terminan empujando a comportarse seg\u00fan lo que se espera de ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar desde la confianza tambi\u00e9n implica reconocer avances. Muchas veces los adultos se\u00f1alamos r\u00e1pido lo que falta, pero tardamos en nombrar lo que mejora. Un adolescente que se esfuerza, que vuelve antes, que cuenta algo dif\u00edcil, que pide perd\u00f3n o que intenta regularse necesita que eso sea visto. No para felicitarlo por todo, sino para que entienda que el adulto no solo aparece para corregir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La confianza es una forma de decir: \u201cs\u00e9 que est\u00e1s creciendo, s\u00e9 que te vas a equivocar, pero tambi\u00e9n s\u00e9 que puedes aprender\u201d. Ese mensaje no elimina los conflictos, pero cambia el terreno en el que se producen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Estar disponibles sin invadir<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar con adolescentes requiere paciencia. No siempre responden cuando queremos. No siempre cuentan lo que nos gustar\u00eda saber. No siempre agradecen la presencia adulta en el momento. A veces rechazan la conversaci\u00f3n y, sin embargo, registran que el adulto estaba ah\u00ed. Que no humill\u00f3. Que no se burl\u00f3. Que no convirti\u00f3 cada error en una sentencia. Que puso l\u00edmites, pero no retir\u00f3 el afecto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La disponibilidad adulta no consiste en perseguir al adolescente con preguntas, sino en mantener abierta la posibilidad de encuentro. Es poder decir: \u201ccuando quieras hablar, estoy\u201d. Y que esa frase sea cierta. Es no rendirse despu\u00e9s de tres malas caras. Es no tomar cada silencio como un ataque personal. Es entender que la autonom\u00eda adolescente necesita distancia, pero no abandono.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comunicaci\u00f3n no se construye solo en las grandes conversaciones. Se construye en los trayectos, en las comidas, en los gestos cotidianos, en la forma de reaccionar cuando cuentan algo peque\u00f1o, en c\u00f3mo tratamos sus emociones, en si respetamos su intimidad, en si reconocemos nuestros errores como adultos. Todo eso prepara el terreno para que, cuando llegue una conversaci\u00f3n importante, haya una base de confianza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay una f\u00f3rmula perfecta para hablar con adolescentes. Habr\u00e1 d\u00edas en que saldr\u00e1 mal. Habr\u00e1 conversaciones torpes, respuestas injustas, momentos de tensi\u00f3n y silencios dif\u00edciles. Pero incluso entonces se puede reparar. Un adulto que sabe decir \u201cantes me he pasado\u201d, \u201cno te he escuchado bien\u201d o \u201cquiero volver a hablarlo con m\u00e1s calma\u201d ense\u00f1a algo muy valioso: que los v\u00ednculos no tienen que ser perfectos para ser seguros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 la clave sea aceptar que hablar con adolescentes no siempre significa obtener respuestas inmediatas. A veces significa sembrar. Dejar una frase que recordar\u00e1n m\u00e1s tarde. Mostrar una&nbsp;forma de estar. Convertirse en una presencia fiable. No invadir, pero tampoco desaparecer. No controlar cada paso, pero tampoco desentenderse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los adolescentes no necesitan adultos que lo permitan todo ni adultos que lo conviertan todo en una batalla. Necesitan adultos capaces de escuchar, orientar, sostener l\u00edmites y seguir estando cerca incluso cuando la conversaci\u00f3n parece dif\u00edcil. Porque muchas veces, detr\u00e1s de un \u201cd\u00e9jame\u201d, no hay un verdadero deseo de quedarse solos, sino una prueba silenciosa: comprobar si el adulto sabe esperar sin irse del todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T&#039;agradaria estudiar aquests i altres temes d&#039;actualitat pel que fa al desenvolupament de la inf\u00e0ncia i l&#039;adolesc\u00e8ncia? Informa&#039;t sobre el <a href=\"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/promocion\/posgrado-intervencion-menores\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Postgrau en Intervenci\u00f3 amb Menors<\/a> i treballa en all\u00f2 que realment t&#039;agrada! <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Cuando hablar se convierte en una puerta cerrada&nbsp; Hablar con adolescentes no siempre es f\u00e1cil. A veces una pregunta sencilla recibe como respuesta un \u201cno s\u00e9\u201d, un \u201cnada\u201d, un \u201cd\u00e9jame\u201d, un silencio o una mala cara. Otras veces parece que cualquier intento de conversaci\u00f3n termina en discusi\u00f3n. El adulto &#8230; <a title=\"CINC CLAUS PER PARLAR AMB ADOLESCENTS SENSE QUE DESCONNECTIN\u00a0\u00a0\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/noticias-eim-menores\/como-hablar-con-adolescentes-comunicacion-familiar\/\" aria-label=\"M\u00e9s informaci\u00f3 sobre CINCO CLAVES PARA HABLAR CON ADOLESCENTES SIN QUE DESCONECTEN\u00a0\u00a0\">Llegir m\u00e9s<\/a><\/p>","protected":false},"author":44,"featured_media":46789,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"quote","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[222],"tags":[980,973,972,971,984,983,974,975,982,981],"class_list":["post-46788","post","type-post","status-publish","format-quote","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-eim-menores","tag-acompanamiento-adolescente","tag-adolescencia-y-familia","tag-como-hablar-con-adolescentes","tag-comunicacion-con-adolescentes","tag-confianza-familiar","tag-crianza-en-adolescencia","tag-educacion-emocional-adolescentes","tag-escucha-activa-adolescentes","tag-intervencion-con-adolescentes","tag-relacion-padres-e-hijos-adolescentes","post_format-post-format-quote"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46788","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/users\/44"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46788"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46788\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46790,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46788\/revisions\/46790"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46789"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46788"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}