{"id":46776,"date":"2026-06-11T10:30:00","date_gmt":"2026-06-11T08:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/?p=46776"},"modified":"2026-06-01T17:32:27","modified_gmt":"2026-06-01T15:32:27","slug":"violencia-genero-parejas-adolescentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/noticias-eim-menores\/violencia-genero-parejas-adolescentes\/","title":{"rendered":"VIOL\u00c8NCIA DE G\u00c8NERE EN PARELLES ADOLESCENTS: QUAN EL CONTROL ES CONFON AMB AMOR\u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se habla de violencia de g\u00e9nero, muchas veces se piensa en relaciones adultas, convivencias prolongadas, matrimonios o situaciones familiares complejas. Sin embargo, la violencia de g\u00e9nero tambi\u00e9n puede aparecer en las primeras relaciones afectivas, en esos primeros v\u00ednculos de pareja que se construyen durante la adolescencia y que, precisamente por ser los primeros, tienen una enorme influencia en la manera en que&nbsp;chicos y chicas&nbsp;aprenden a relacionarse, a querer y a dejarse querer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La adolescencia es una etapa de descubrimiento. Se empieza a experimentar el deseo, la intimidad, la atracci\u00f3n, la necesidad de pertenecer, la b\u00fasqueda de identidad y la construcci\u00f3n de una imagen propia ante los dem\u00e1s. En ese contexto, las primeras relaciones sentimentales pueden vivirse con mucha intensidad. Todo parece definitivo, urgente, absoluto. Un mensaje sin contestar puede generar angustia, una discusi\u00f3n puede parecer el final del mundo y una muestra de atenci\u00f3n puede confundirse f\u00e1cilmente con una prueba de amor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema aparece cuando esa intensidad emocional se mezcla con ideas equivocadas sobre el amor. Cuando los celos se interpretan como se\u00f1al de inter\u00e9s. Cuando el control se confunde con cuidado. Cuando la posesividad se vive como una forma de compromiso. Cuando una adolescente llega a pensar que su pareja la controla porque la quiere mucho, o cuando un chico entiende que tener novia significa tener derecho a decidir con qui\u00e9n habla, c\u00f3mo se viste, d\u00f3nde est\u00e1 o qu\u00e9&nbsp;p\u00fablica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia de g\u00e9nero en parejas adolescentes no suele empezar con una agresi\u00f3n f\u00edsica evidente. Generalmente comienza de forma m\u00e1s sutil, casi imperceptible, a trav\u00e9s de peque\u00f1os comentarios, exigencias, enfados, reproches o chantajes emocionales que van limitando progresivamente la libertad de la chica. Al principio pueden parecer \u201ccosas de pareja\u201d, discusiones normales o muestras de inseguridad. Pero cuando esas conductas se repiten, generan miedo, culpa o p\u00e9rdida de autonom\u00eda, dejan de ser conflictos propios de una relaci\u00f3n y pasan a formar parte de una din\u00e1mica de violencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El amor rom\u00e1ntico como terreno de riesgo<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los factores que m\u00e1s favorece la normalizaci\u00f3n de la violencia en las parejas adolescentes es la persistencia de ciertos mitos del amor rom\u00e1ntico. Aunque socialmente se ha avanzado mucho en el discurso sobre igualdad, todav\u00eda siguen circulando ideas profundamente da\u00f1inas sobre lo que significa amar. Muchas pel\u00edculas, canciones, series, redes sociales y relatos cotidianos contin\u00faan transmitiendo que amar es sufrir, que los celos son inevitables, que una relaci\u00f3n verdadera debe ser exclusiva hasta el extremo o que la pareja debe ocuparlo todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la adolescencia, estas ideas pueden tener un impacto especialmente fuerte.&nbsp;La necesidad de ser elegido o elegida, el miedo al rechazo y la presi\u00f3n del grupo hacen que algunas chicas acepten conductas que les incomodan porque creen que forman parte de una relaci\u00f3n normal. A veces se interpreta que una pareja \u201cde verdad\u201d debe responder r\u00e1pido a los mensajes, compartir contrase\u00f1as, contar absolutamente todo, renunciar a ciertas amistades o priorizar siempre a la otra persona por encima de cualquier otro v\u00ednculo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta visi\u00f3n del amor no educa en la libertad, sino en la dependencia. No ense\u00f1a a construir relaciones sanas, sino relaciones basadas en la posesi\u00f3n. En lugar de entender la pareja como un espacio de cuidado mutuo, respeto y crecimiento, se convierte en un espacio donde una persona vigila y la otra se adapta para evitar conflictos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una relaci\u00f3n sana no exige desaparecer como persona. No obliga a abandonar amistades, cambiar la forma de vestir, dejar de hacer actividades, ocultar opiniones o vivir pendiente de no molestar. El amor no deber\u00eda generar miedo. Tampoco deber\u00eda hacer que una adolescente sienta que debe pedir permiso para ser quien es.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso es tan importante trabajar con adolescentes una idea clara: querer a alguien no da derecho a controlar su vida. Amar no es poseer. Amar no es vigilar. Amar no es decidir por la otra persona. Una relaci\u00f3n afectiva puede ser intensa, emocionante y significativa sin dejar de ser respetuosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las formas de control m\u00e1s frecuentes<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las parejas adolescentes, la violencia de g\u00e9nero suele manifestarse a trav\u00e9s de formas de control que, al principio, pueden pasar desapercibidas. No siempre aparecen gritos, insultos o agresiones f\u00edsicas. Muchas veces el control se presenta disfrazado de preocupaci\u00f3n. \u201cTe lo digo por tu bien\u201d. \u201cNo me gusta que vayas con esa gente\u201d. \u201cSi me quisieras, no har\u00edas eso\u201d. \u201cNo hace falta que salgas, qu\u00e9date hablando conmigo\u201d. \u201cM\u00e1ndame una foto para ver d\u00f3nde est\u00e1s\u201d. \u201cEns\u00e9\u00f1ame el m\u00f3vil si no tienes nada que ocultar\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas frases pueden parecer aisladas, pero cuando se convierten en una pauta repetida generan una relaci\u00f3n desigual. La chica empieza a modificar su conducta para evitar enfados. Deja de subir ciertas fotos, contesta m\u00e1s r\u00e1pido, se aleja de algunas amistades, cambia su forma de vestir o evita planes que antes disfrutaba. Poco a poco, su mundo se reduce.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El control digital ha intensificado este problema. Antes, una persona pod\u00eda controlar a su pareja en determinados espacios f\u00edsicos. Ahora, el control puede ser permanente. Las redes sociales, la mensajer\u00eda instant\u00e1nea, la geolocalizaci\u00f3n y la necesidad de estar siempre disponible han abierto nuevas formas de vigilancia. Saber si alguien est\u00e1 en l\u00ednea, si ha le\u00eddo un mensaje, a qui\u00e9n ha seguido, qui\u00e9n le ha dado \u201cme gusta\u201d o d\u00f3nde se encuentra puede convertirse en una fuente constante de presi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En muchas relaciones adolescentes aparece la exigencia de disponibilidad inmediata. No contestar en pocos minutos puede dar lugar a discusiones, acusaciones o sospechas. Tambi\u00e9n puede aparecer la revisi\u00f3n del tel\u00e9fono m\u00f3vil, la petici\u00f3n de contrase\u00f1as o la obligaci\u00f3n de borrar contactos. Estas conductas no son muestras de confianza, sino precisamente lo contrario: expresan una relaci\u00f3n basada en la sospecha y en el control.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro aspecto preocupante es el control sobre la imagen. Algunas adolescentes reciben comentarios sobre c\u00f3mo deben vestirse, qu\u00e9 fotos pueden publicar o qu\u00e9 partes de su cuerpo pueden mostrar. La pareja puede criticar una falda, un escote, una postura, una fotograf\u00eda o incluso una forma de maquillarse. La chica puede acabar interiorizando que debe adaptar su imagen para evitar conflictos, como si su cuerpo o su presencia p\u00fablica pertenecieran tambi\u00e9n a su pareja.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia tambi\u00e9n puede aparecer en el terreno sexual. En algunas relaciones se producen presiones para mantener relaciones sexuales, enviar im\u00e1genes \u00edntimas o realizar pr\u00e1cticas que la chica no desea. A veces la presi\u00f3n se ejerce mediante chantaje emocional: \u201cSi me quisieras,&nbsp;lo har\u00edas\u201d, \u201ctodas las parejas lo hacen\u201d, \u201csi no quieres, ser\u00e1 porque no te gusto\u201d, \u201csi no me mandas una foto, es que no conf\u00edas en m\u00ed\u201d. Este tipo de coacci\u00f3n es especialmente grave porque afecta a la libertad, la intimidad y la dignidad de la adolescente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando la v\u00edctima no se reconoce como v\u00edctima<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las grandes dificultades para detectar la violencia de g\u00e9nero en la adolescencia es que muchas chicas no identifican lo que les ocurre como violencia. Pueden sentirse mal, agobiadas, tristes o culpables, pero no necesariamente interpretan la relaci\u00f3n como una relaci\u00f3n violenta. Esto sucede por varias razones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, porque existe una idea muy limitada de la violencia. Muchas adolescentes asocian violencia \u00fanicamente con golpes, amenazas graves o agresiones visibles. Si no hay violencia f\u00edsica, pueden pensar que \u201cno es para tanto\u201d. Sin embargo, la violencia psicol\u00f3gica, el control, la humillaci\u00f3n, el aislamiento y la presi\u00f3n emocional tambi\u00e9n son formas de violencia, aunque no dejen marcas en el cuerpo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, porque la relaci\u00f3n suele tener momentos positivos. El chico puede ser cari\u00f1oso, pedir perd\u00f3n, prometer cambios, mostrarse vulnerable o alternar episodios de control con gestos de afecto. Esta alternancia genera confusi\u00f3n. La adolescente puede pensar que la parte buena de la relaci\u00f3n compensa la parte dolorosa, o que si ella act\u00faa de otra manera podr\u00e1 evitar los conflictos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tercer lugar, porque la culpa tiene un papel central. En las relaciones de violencia, la v\u00edctima suele acabar sinti\u00e9ndose responsable de lo que ocurre. Cree&nbsp;que&nbsp;si hubiera contestado antes, si no hubiera salido, si no hubiera subido esa foto o si no hubiera hablado con determinada persona, la discusi\u00f3n no habr\u00eda pasado. El agresor desplaza la responsabilidad hacia ella y la hace creer que su comportamiento justifica el control.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, en la adolescencia pesa mucho la opini\u00f3n del grupo. A veces la relaci\u00f3n est\u00e1 integrada en el c\u00edrculo de amistades, en el instituto, en redes sociales o en espacios compartidos. Romper la relaci\u00f3n puede suponer exponerse a rumores, p\u00e9rdida de amistades, presi\u00f3n social o miedo a ser juzgada. Tambi\u00e9n puede haber miedo a quedarse sola, a no ser cre\u00edda o a que se minimice lo ocurrido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso no basta con decirle a una adolescente \u201cd\u00e9jalo\u201d o \u201ceso no te conviene\u201d. Desde fuera puede parecer evidente, pero desde dentro la situaci\u00f3n suele ser mucho m\u00e1s compleja. La intervenci\u00f3n adulta debe partir de la comprensi\u00f3n, no del reproche. Si la chica se siente juzgada, probablemente se cierre. Si se siente escuchada, puede empezar a poner palabras a lo que vive.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Se\u00f1ales de alerta que deben preocuparnos<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detectar la violencia de g\u00e9nero en parejas adolescentes exige mirar m\u00e1s all\u00e1 de los episodios evidentes. A veces las se\u00f1ales aparecen en peque\u00f1os cambios de conducta. Una adolescente que antes participaba en actividades y empieza a aislarse. Una chica que deja de quedar con sus amigas. Cambios bruscos en la forma de vestir. Ansiedad constante por responder mensajes. Miedo a que su pareja se enfade. P\u00e9rdida de espontaneidad. Justificaci\u00f3n continua de los comportamientos del otro. Descenso del rendimiento acad\u00e9mico. Irritabilidad, tristeza o sensaci\u00f3n de agotamiento emocional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n puede observarse una p\u00e9rdida progresiva de autonom\u00eda. La adolescente consulta todo con su pareja, evita tomar decisiones sin contar con \u00e9l o parece necesitar su aprobaci\u00f3n para planes cotidianos. Puede mostrarse tensa cuando recibe mensajes, ocultar discusiones, minimizar comentarios humillantes o defender a su pareja incluso cuando se siente mal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ocasiones, las amistades detectan antes que la propia v\u00edctima que algo no va bien. Ven c\u00f3mo cambia, c\u00f3mo deja de ser ella misma, c\u00f3mo se aleja o c\u00f3mo vive pendiente del m\u00f3vil. Sin embargo, no siempre saben c\u00f3mo actuar. Pueden presionarla para que termine la relaci\u00f3n, enfadarse con ella por volver con su pareja o alejarse por frustraci\u00f3n. Aunque estas reacciones son comprensibles, pueden aumentar el aislamiento de la chica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los adultos tambi\u00e9n deben prestar atenci\u00f3n a las frases que normalizan el control. Expresiones como \u201ces muy celoso porque me quiere\u201d, \u201cno le gusta que salga con mis amigas\u201d, \u201cprefiere que no suba fotos\u201d, \u201cse enfada si tardo en contestar\u201d o \u201cme ha pedido la contrase\u00f1a porque dice que las parejas no tienen secretos\u201d deben ser escuchadas con seriedad. No se trata de alarmarse ante cualquier conflicto adolescente, sino de valorar si existe una pauta de dominio, miedo o limitaci\u00f3n de la libertad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La clave no est\u00e1 en un hecho aislado, sino en la repetici\u00f3n y en el efecto que produce. Todas las parejas pueden discutir. Todas las personas pueden sentir inseguridad en alg\u00fan momento. Pero cuando una relaci\u00f3n hace que una chica pierda libertad, se sienta culpable constantemente o tenga miedo a la reacci\u00f3n de su pareja, estamos ante una situaci\u00f3n que requiere atenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El papel de los chicos: educar tambi\u00e9n en masculinidades sanas<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar de violencia de g\u00e9nero en parejas adolescentes no significa se\u00f1alar a todos los chicos como agresores. Significa reconocer que todav\u00eda existen modelos de masculinidad que ense\u00f1an a algunos chicos a relacionarse desde el dominio, la posesividad o la superioridad.&nbsp;Y significa, sobre todo, asumir que la prevenci\u00f3n tambi\u00e9n pasa por trabajar con ellos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos adolescentes han crecido recibiendo mensajes contradictorios. Por un lado, escuchan discursos sobre igualdad. Por otro, siguen expuestos a referentes que asocian la masculinidad con el control, la dureza emocional, la competitividad sexual o la necesidad de demostrar poder.&nbsp;En algunos grupos, controlar a la pareja puede incluso ser visto como una forma de reafirmaci\u00f3n.&nbsp;Se ridiculiza al chico que \u201cdeja hacer\u201d a su novia o se refuerza al que presume de dominar la relaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es fundamental ense\u00f1ar a los chicos que una relaci\u00f3n no se sostiene desde la vigilancia, sino desde la confianza. Que sentir celos no legitima controlar. Que una emoci\u00f3n no justifica una conducta da\u00f1ina. Que la inseguridad propia debe trabajarse, no trasladarse a la pareja. Que nadie tiene derecho a exigir contrase\u00f1as, revisar conversaciones, imponer ropa, presionar sexualmente o decidir con qui\u00e9n puede relacionarse otra persona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La educaci\u00f3n afectivo-sexual debe incluir una reflexi\u00f3n profunda sobre consentimiento, respeto, igualdad y gesti\u00f3n emocional. No basta con decir \u201cno controles\u201d. Hay que ayudar a comprender qu\u00e9 hay detr\u00e1s de la necesidad de controlar, c\u00f3mo se construye una relaci\u00f3n sana, c\u00f3mo se manejan los celos, c\u00f3mo se comunica el malestar sin agredir y c\u00f3mo se acepta que la otra persona tiene vida propia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n es importante trabajar la responsabilidad del grupo. Muchos comportamientos violentos se mantienen porque el entorno los tolera, los minimiza o incluso los celebra. Los amigos pueden re\u00edr comentarios machistas, justificar actitudes de control o mirar hacia otro&nbsp;lado ante conductas humillantes. Educar a los chicos implica tambi\u00e9n ense\u00f1arles a no ser c\u00f3mplices, a cuestionar estas din\u00e1micas y a intervenir cuando detectan comportamientos da\u00f1inos en su grupo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Familias y profesionales: acompa\u00f1ar sin invadir<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando una familia o&nbsp;un profesional sospecha&nbsp;que una adolescente puede estar viviendo una relaci\u00f3n de violencia, la forma de acercarse es decisiva. Una reacci\u00f3n excesivamente brusca puede provocar rechazo. Prohibir la relaci\u00f3n sin m\u00e1s, quitar el m\u00f3vil, insultar a la pareja o presionar a la chica para que rompa inmediatamente puede hacer que se cierre, que oculte m\u00e1s informaci\u00f3n o que defienda a\u00fan m\u00e1s la relaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El acompa\u00f1amiento debe combinar firmeza y cuidado. Firmeza para nombrar lo que est\u00e1 ocurriendo y no normalizar el control. Cuidado para no culpabilizar a la adolescente ni hacerla sentir ingenua o responsable. Es importante transmitirle que lo que vive no es amor sano, pero tambi\u00e9n que no est\u00e1 sola y que puede hablar sin miedo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las preguntas abiertas suelen ser m\u00e1s \u00fatiles que las acusaciones.&nbsp;En lugar de decir \u201ctu novio es un maltratador y tienes que dejarlo\u201d, puede ser m\u00e1s eficaz preguntar: \u201c\u00bfC\u00f3mo te sientes cuando se enfada?\u201d, \u201c\u00bfhas dejado de hacer cosas que antes te gustaban por evitar problemas?\u201d, \u201c\u00bfsientes que puedes ser t\u00fa misma en la relaci\u00f3n?\u201d, \u201c\u00bfte da miedo contarle determinados planes?\u201d, \u201c\u00bfte sientes libre?\u201d.&nbsp;Estas preguntas permiten que la propia adolescente empiece a revisar la relaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n es importante reforzar su red de apoyo. La violencia tiende a aislar. Por eso, recuperar v\u00ednculos con amigas, familia, referentes educativos o profesionales de confianza puede ser una parte esencial del proceso. La adolescente necesita sentir que tiene otros espacios, otras miradas y otras formas de apoyo m\u00e1s all\u00e1 de la pareja.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En contextos educativos, de protecci\u00f3n o de intervenci\u00f3n social, los equipos profesionales deben tener protocolos claros de detecci\u00f3n y actuaci\u00f3n. No se trata solo de trabajar el caso cuando la violencia ya es evidente, sino de generar espacios preventivos donde se pueda hablar de relaciones sanas, consentimiento, redes sociales, celos, control y autoestima. La prevenci\u00f3n no puede reducirse a una charla puntual el 25 de noviembre. Debe formar parte de una educaci\u00f3n afectiva continuada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La importancia de nombrar la violencia sin culpabilizar<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nombrar la violencia es necesario. Si no se nombra, se invisibiliza. Pero nombrarla no significa etiquetar de manera precipitada ni imponer un relato que la adolescente todav\u00eda no puede asumir. Muchas veces, el proceso de toma de conciencia es gradual. Primero aparece la incomodidad. Despu\u00e9s la duda. M\u00e1s tarde, la identificaci\u00f3n de conductas concretas. Finalmente, puede llegar la comprensi\u00f3n de que la relaci\u00f3n era da\u00f1ina o violenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante ese proceso, el lenguaje importa. Decirle a una chica \u201cc\u00f3mo has permitido eso\u201d o \u201cyo ya te lo advert\u00ed\u201d puede aumentar la verg\u00fcenza. Y la verg\u00fcenza es una barrera enorme para pedir ayuda. En cambio, mensajes como \u201clo que te est\u00e1 pasando&nbsp;le&nbsp;ocurre a muchas chicas\u201d, \u201cno es culpa tuya\u201d, \u201cnadie tiene derecho a controlarte\u201d o \u201cpodemos buscar ayuda juntas\u201d abren una puerta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia de g\u00e9nero en adolescentes no debe abordarse desde el morbo ni desde el alarmismo, sino desde la responsabilidad educativa. Hay que evitar tanto la minimizaci\u00f3n como&nbsp;la dramatizaci\u00f3n paralizante. Minimizar impide actuar. Dramatizar sin acompa\u00f1ar puede generar miedo o bloqueo. Lo fundamental es ayudar a identificar, proteger, reparar y prevenir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n es importante tener en cuenta que una adolescente puede volver con su pareja despu\u00e9s de haber contado situaciones graves.&nbsp;Esto no significa que haya mentido ni que no necesite ayuda. Forma parte de la complejidad de muchas relaciones violentas. La dependencia emocional, el miedo, la esperanza de cambio y la presi\u00f3n social pueden hacer que la ruptura no sea lineal. Por eso el acompa\u00f1amiento debe mantenerse incluso cuando la chica toma decisiones que los adultos no comprenden o no comparten.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Educar en relaciones sanas desde la infancia<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La prevenci\u00f3n de la violencia de g\u00e9nero en parejas adolescentes no empieza cuando aparece la primera relaci\u00f3n. Empieza mucho antes, en la manera en que educamos sobre el cuerpo, los l\u00edmites, las emociones, la igualdad y el respeto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la infancia se puede ense\u00f1ar que nadie tiene derecho a invadir nuestro espacio, que decir \u201cno\u201d es leg\u00edtimo, que cuidar no es controlar y que querer a alguien no significa obedecerle. Tambi\u00e9n se puede educar en corresponsabilidad, empat\u00eda y resoluci\u00f3n pac\u00edfica de conflictos. Los ni\u00f1os y ni\u00f1as aprenden no solo por lo que se les dice, sino por lo que ven. Observan c\u00f3mo se tratan los adultos, c\u00f3mo se reparten las tareas, c\u00f3mo se gestionan los desacuerdos, c\u00f3mo se habla de hombres y mujeres, c\u00f3mo se validan o se ridiculizan las emociones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la adolescencia, esta educaci\u00f3n debe hacerse m\u00e1s expl\u00edcita. Hay que hablar de relaciones de pareja, de deseo, de consentimiento, de l\u00edmites, de redes sociales, de pornograf\u00eda, de presi\u00f3n grupal y de violencia digital. Evitar estos temas no protege a los adolescentes; los deja solos frente a discursos mucho m\u00e1s potentes y accesibles, muchos de ellos profundamente machistas o distorsionados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Educar en relaciones sanas implica ense\u00f1ar que una pareja no debe completar una carencia, sino acompa\u00f1ar una vida que ya tiene valor. Que la confianza no se demuestra entregando la intimidad. Que el amor no exige pruebas constantes. Que una relaci\u00f3n puede terminar y eso no convierte a nadie en un fracaso. Que los conflictos se hablan, no se imponen. Que la libertad de la otra persona no es una amenaza, sino una condici\u00f3n imprescindible para que el v\u00ednculo sea sano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Amar no puede significar perderse<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia de g\u00e9nero en parejas adolescentes nos obliga a mirar con atenci\u00f3n las primeras formas de amar. No para controlar la vida afectiva de los adolescentes, sino para acompa\u00f1arla mejor. No para sembrar miedo, sino para ofrecer herramientas. No para negar la intensidad de sus emociones, sino para ayudarles a distinguir entre intensidad y da\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una adolescente que vive pendiente del enfado de su pareja no est\u00e1 viviendo una relaci\u00f3n sana. Una chica que cambia su forma de vestir, se aleja de sus amistades o entrega sus contrase\u00f1as por miedo a una discusi\u00f3n no est\u00e1 siendo cuidada, est\u00e1 siendo controlada. Un chico que necesita vigilar, imponer o presionar no est\u00e1 demostrando amor, est\u00e1 ejerciendo poder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reto educativo est\u00e1 en desmontar esas confusiones. En repetir, tantas veces como sea necesario, que los celos no son una prueba de amor, que el control no es protecci\u00f3n, que la&nbsp;posesi\u00f3n no es compromiso y que la violencia no siempre empieza con un golpe. A veces empieza con un \u201cno me gusta que salgas\u201d, con un \u201cm\u00e1ndame tu ubicaci\u00f3n\u201d, con un \u201csi me quisieras, lo har\u00edas\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a ello, familias, centros educativos, profesionales y comunidad tenemos una responsabilidad compartida: crear espacios donde los y las adolescentes puedan hablar de sus relaciones sin miedo, revisar sus ideas sobre el amor, reconocer se\u00f1ales de alarma y construir v\u00ednculos basados en la igualdad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque amar no deber\u00eda significar perder libertad. Amar no deber\u00eda hacer peque\u00f1a a una persona. Amar no deber\u00eda dar miedo. Y si una relaci\u00f3n exige dejar de ser una misma para sostenerse, entonces no es amor: es control.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T&#039;agradaria estudiar aquests i altres temes d&#039;actualitat pel que fa al desenvolupament de la inf\u00e0ncia i l&#039;adolesc\u00e8ncia? Informa&#039;t sobre el <a href=\"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/promocion\/posgrado-intervencion-menores\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Postgrau en Intervenci\u00f3 amb Menors<\/a> i treballa en all\u00f2 que realment t&#039;agrada! <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00a0 Cuando se habla de violencia de g\u00e9nero, muchas veces se piensa en relaciones adultas, convivencias prolongadas, matrimonios o situaciones familiares complejas. Sin embargo, la violencia de g\u00e9nero tambi\u00e9n puede aparecer en las primeras relaciones afectivas, en esos primeros v\u00ednculos de pareja que se construyen durante la adolescencia y &#8230; <a title=\"VIOL\u00c8NCIA DE G\u00c8NERE EN PARELLES ADOLESCENTS: QUAN EL CONTROL ES CONFON AMB AMOR\u00a0\u00a0\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/noticias-eim-menores\/violencia-genero-parejas-adolescentes\/\" aria-label=\"M\u00e9s informaci\u00f3 sobre VIOL\u00c8NCIA DE G\u00c8NERE EN PARELLES ADOLESCENTS: QUAN EL CONTROL ES CONFON AMB AMOR\u00a0\u00a0\">Llegir m\u00e9s<\/a><\/p>","protected":false},"author":44,"featured_media":46777,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"quote","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[222],"tags":[912,908,587,914,910,924,915,911,913,909],"class_list":["post-46776","post","type-post","status-publish","format-quote","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-eim-menores","tag-adolescencia-y-relaciones","tag-control-en-la-pareja-adolescente","tag-educacion-afectivo-sexual","tag-igualdad-de-genero","tag-prevencion-violencia-de-genero","tag-relaciones-sanas-adolescentes","tag-relaciones-toxicas-adolescentes","tag-violencia-adolescente","tag-violencia-de-genero-en-parejas-adolescentes","tag-violencia-digital","post_format-post-format-quote"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46776","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/users\/44"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46776"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46776\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46778,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46776\/revisions\/46778"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46777"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46776"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46776"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eimediacion.edu.es\/cat\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46776"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}